La guerra en Ucrania y la consecuente suba de los precios de la energía están afectando gravemente a la producción industrial de Alemania. Según un nuevo estudio, muchas empresas debieron tomar medidas restrictivas ante la situación.

La evaluación preliminar de DIHK del barómetro anual de transición energética entre alrededor de 3.500 empresas de todos los sectores y regiones a nivel nacional consignó que el 16% de las empresas industriales redujeron la producción o cedieron al menos parcialmente áreas de negocio.

Los datos arrojan que una cuarta parte de ellos ya lo han hecho, y otra cuarta parte está en proceso de hacerlo. Aproximadamente la mitad de estas empresas afirman que todavía están planeando los pasos correspondientes.

Restricciones

Por otra parte, la economía intensiva en energía se ve particularmente afectada: los valores aquí son consistentemente dos veces más altos que el promedio de la industria.

Un total del 32 por ciento de estas empresas intensivas en energía se enfrentan a una reducción en la producción o una tarea (parcial) de las áreas de negocio. Casi una cuarta parte de ellas, es decir, un total del 8 por ciento de todas las empresas con un uso intensivo de energía, ya han implementado las medidas apropiadas.

Otro 10 por ciento de los que consumen mucha energía dicen que están en un proceso de desmantelamiento correspondiente, y un 14 por ciento adicional tienen esos pasos en su planificación.

Gas

La evaluación de DIHK también muestra que muchas empresas aún tienen que adquirir cantidades significativas de gas para 2022 a mediados de año.

Solo la mitad de las empresas industriales ya han cubierto sus requerimientos de gas a través de contratos. Más de un tercio todavía tiene que comprar más del 30 por ciento de sus necesidades anuales para 2022. Esto corresponde a un volumen proyectado de hasta 50 teravatios hora de gas.

“Debido a la situación actual en los mercados energéticos, existe un riesgo considerable de costo y suministro para las empresas en los próximos meses”, afirmó el presidente de DIHK, Peter Adrian.

“Muchas empresas se están dando cuenta actualmente de que no pueden trasladar los aumentos de precios que han experimentado en la competencia internacional directa o indirecta en la medida suficiente a los clientes”.

Según la encuesta DIHK, casi dos tercios de las empresas industriales (63 por ciento) ven los altos precios de la electricidad y el gas como una amenaza para la competitividad en Alemania.

El gasoducto Nord Stream 1 es vital para la matriz energética de Alemania.

Fuente: ambito.com