Durante casi dos años, Diego Lenguas tenía una rutina semanal: iba a la sede del banco suizo Heritage, en Montevideo, retiraba dólares con la “autorización” de los clientes, cruzaba el Río de la Plata, y entregaba el dinero en financieras, inmobiliarias y oficinas de Buenos Aires. En total fueron 56 viajes. Un delivery, puerta a puerta.

Los clientes argentinos eran captados en Buenos Aires por una ejecutiva de cuentas del banco, Elena Nazarenko, quien falsificaba los resúmenes de cuenta y desviaba el dinero. La Justicia uruguaya determinó que la estafa alcanzó los USD 20 millones. La maniobra se desactivó en 2017, cuando un argentino, Fernando Zato, sospechó de los manejos de Nazarenko y fue hasta Montevideo. Allí descubrió que lo habían estafado.

Nazarenko terminó condenada a dos años y cinco meses. Parte del dinero se había invertido en diferentes propiedades y hasta en un club de básquet de Montevideo. En el medio del escándalo, se suicidó su marido, Agustín Sena, acusado de actuar como cómplice de la estafa.

Los clientes también acudieron a la Justicia, aunque terminaron acordando con el banco resarcimientos millonarios.

El valijero que cruzaba el dinero fue absuelto en la causa penal. En cambio, el banco lo demandó en el fuero civil por el mismo monto de la estafa: USD 20 millones. Lenguas respondió con una contrademanda por daño moral. Pide un resarcimiento de USD 2 millones. En ese proceso, la jueza Alejandra Muguiro decidió convocar a más de 40 argentinos que depositaron sus ahorros en el banco. Algunos de ellos ya declararon en sede penal.

Uno de los clientes, Alejandro Tronconi, dio detalles de la maniobra que desplegaba Nazarenko, a la que definió como una “rock star”. “Yo la conocía en abril de 2012, llegué recomendado por otra clienta del banco. Las reuniones con Elena (Nazarenko) eran en el hotel Trianon. Ella se quedaba tres o cuatro días en el hotel. Tenía una impresora, lo que imprimía era todo falso. Yo no tenía vínculo con el banco”, contó en el juicio penal.

El hotel Trianon está en Callao al 1800, a metros de la avenida Alvear. Se trata de una suerte de apart hotel con departamentos totalmente equipados. En ese mismo lugar se refugiaron, al menos en una oportunidad, los hijos del empresario Lázaro Báez cuando estalló el escándalo de la “ruta del dinero K”. “El que tenía un departamento ahí era Julio Mendoza (presidente de Austral Construcciones), pero los chicos siempre se alojaban en un hotel que estaba cerca de las oficinas de Pasaje Carabelas”, recordó un allegado a la familia Báez.

Cada vez que viajaba a Buenos Aires, Nazarenko montaba una oficina en ese lugar. Sus clientes hacían cola en la planta baja y subían uno por uno. “El banco tenía una oficina en Buenos Aires pero decidió cerrarla en 2009″, contó la ex empleada de banco ante la Justicia uruguaya. En esa misma declaración, que duró más de tres horas, Nazarenko relató que ingresó al banco en 1982 y renunció recién en diciembre de 2017, en medio del escándalo.

Tronconi declaró ante la Justicia uruguaya que depositó cerca de USD 1 millón en el Heritage, producto de la venta de un edificio de su familia. Dijo que el dinero estaba “declarado”, aunque la mayoría de los clientes sorteaba los controles de la AFIP y mandaba el dinero a Uruguay a través de financieras de la city porteña o desde cuentas radicadas en Estados Unidos. Por ese motivo, admitían la informalidad de las reuniones en un hotel porteño y el traslado de las “comisiones” en Buquebus, esquivando todos los controles.

El encargado de esa tarea era Diego Lenguas, un uruguayo que ya había trabajado para casas de cambio de Montevideo y conocía los riesgos de trasladar dinero en efectivo hasta Buenos Aires. “Una amiga me ofreció el trabajo. A fines de 2015 fui a una reunión en el banco con Elena (Nazarenko). A partir de ese momento la vi dos o tres veces, el contacto era siempre telefónico. Mi función era retirar el dinero en el banco y cruzarlo a Buenos Aires”, contó Lenguas en diálogo con Infobae.

La secuencia se repetía todas las semanas: Lenguas iba al mostrador del banco con su documento y una orden de cambio con las firmas falsificadas. Un empleado le sacaba una fotocopia a su documento, le hacía firmar un recibo y le entregaba el dinero. La suma ideal para trasladar eran hasta USD 40 mil porque podía esconder los fajos en sus bolsillos. “Si tenía que pasar más, viajaba con un amigo”, cuenta a la distancia.

Lenguas aseguraba que siempre viajaba en Buquebus o en los barcos de Colonia Express. Nunca en auto, tampoco en avión. Generalmente iba y volvía en el día. En Buenos Aires, hacía un delivery puerta a puerta en oficinas, escribanías y financieras. Casi nunca se cruzaba ni hablaba con los clientes. “Nunca tuve un problema, nadie se quejó de un faltante”, le dijo a este medio.

Por ese trabajo, el valijero cobraba una comisión que podía variar entre 2,5 y 3% del dinero trasladado. Según Lenguas, en total trasladó cerca de USD 1.700.000. En el banco, en cambio, aseguran que se retiraron cerca de USD 4 millones.

Lenguas fue absuelto en el fuero penal, donde estaba acusado de estafa y de falsificación de documentos privados. Para la Justicia, desconocía la estafa que estaba llevando a cabo Nazarenko y su tarea, cruzar el dinero a través de la frontera, “solo es pasible de una sanción administrativa”. La Fiscalía consideró que “no se reunieron elementos de convicción suficientes que permitan dar por acreditados los hechos denunciados”.

Nazarenko, en cambio, no pudo esquivar una condena de 2 años y 5 meses. “Cometió maniobras ilícitas de distinta naturaleza, que no fueron descubiertas durante varios años hasta que fueron detectadas a fines de 2017. De las maniobras ilícitas en forma inmediata se le dio conocimiento al Banco Central del Uruguay y a la Justicia penal competente de nuestro país. También se informó al público en general a través de un aviso en prensa, se informó a todos los clientes del Banco y se publicó el hecho en el sitio web del Banco”, dijeron fuentes del Heritage, un banco suizo que tiene sede en Ginebra.

Durante el proceso, la defensa del banco, a cargo del estudio uruguayo Guyer & Regules, ofreció un listado de más de 40 argentinos estafados. La Fiscalía citó solo a una docena.

Ahora, los abogados de Lenguas pretenden que todos los clientes que fueron ofrecidos por el banco puedan declarar en el proceso civil. La jueza Alejandra Muguiro admitió ese pedido aunque la citación se demora por una serie de apelaciones y de chicanas jurídicas: el Heritage se niega a entregar los domicilios de los clientes para que sean notificados.

“La citación de los testigos figura en los decretos 868 y 869 de la jueza. Los abogados del banco intentaron que se dejaran afuera, o que se redujera la cantidad, pero olvidaron que la renuncia debe ser consentida por ambas partes y que yo también había solicitado la citación de todos esos mismos testigos”, le dijo a Infobae el abogado de Lenguas, Enrique Sayagues.

Tarde o temprano, los clientes argentinos declararán como testigos en Uruguay o en Buenos Aires, a través de un juez argentino.

El banco suizo llegó a un acuerdo extrajudicial con los clientes estafados.

Fuente: elcomercial.com