La inflación de julio termina entre 7,5% y 8%, por lo que acumulará 45% desde enero y casi 70% en los últimos 12 meses. Los datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) marcaban 6,5% a nivel general para este mes y del 8% en la inflación núcleo -aquella no afectada por fenómenos estacionales y flexibilización de los precios regulados-.

Se trata del índice mensual más alto del año luego del 6,7% registrado en marzo y también el mayor desde 1991, cuando se puso en marcha el plan de convertibilidad, que eliminó la inflación por 10 años.Hasta ahora, el relevamiento de expectativas del mercado (REM) que publica el Banco Central registró entre las consultoras una inflación del 76% a fin de este año, pero la mayoría de los analistas prevé que llegue al 90% entre diciembre de 2022 e igual mes del año previo. Otros economistas, como el ex presidente del Banco Central Guido Sandleris, creen que esa cifra se ubicará en los tres dígitos a fin de este año o principios del próximo.

Tras el 5,3% informado por el Indec para junio, cuando ascendió a 64% para los últimos 12 meses, para los economistas del sector privado las chances del Gobierno de lograr el ajuste fiscal del 8% del gasto real en el segundo semestre del año -comprometido con el Fondo Monetario Internacional (FMI)-, reflejarán sus posibilidades de contener las presiones al alza; el primer semestre, con una devaluación lenta del peso, medida por la variación del tipo de cambio oficial y sin suba de tarifas, ya fue muy complejo por el déficit fiscal superior al equivalente a 4% del PBI y la fuerte emisión monetaria.

En las primeras tres semanas de julio la consultora Eco Go que dirige la economista Marina Dal Poggetto proyectaba para todo el mes una tasa de 6,5%, pero se estima que se aceleró en los siguientes siete días.

Aunque la emisión monetaria generada en la pandemia y la invasión rusa a Ucrania alimentaron la suba de precios a nivel global a niveles sin precedentes desde hace cuatro décadas, en algunas naciones ciertos problemas endógenos aceleraron más este fenómeno regresivo para la sociedad, como el caso argentino.

Entre los países del G7, Estados Unidos alcanzó un récord de 9,1% anual en junio –su nivel más alto desde 1981-, Gran Bretaña también 9,1%; Italia 8%; Alemania 7,6% Canadá 7,7%; Francia 5,8% y Japón 2,5%. En Asia, Sri Lanka, azotada por un severo conflicto socioeconómico y político, llegó al 45,3%. El ranking mundial lo sigue liderando El Líbano con 211%, Sudán 199% y Venezuela 170 por ciento.

En América latina, salvo por Venezuela, que dejó atrás su cuadro de hiperinflación pero que mantiene una tasa de tres dígitos en términos anuales, los principales países de la región registraron una suba promedio del 0,7% el mes pasado. Luego de la Argentina en junio quedó Perú con 1,1%, que acumuló 4,6% en el semestre y 8,8% en el último año.

Fuente: elcomercial.com