El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, insta al mundo a reconocer las acciones de Rusia en Ucrania como genocidio.

Así lo dijo en su artículo para el periódico alemán Der Spiegel, informa Ukrinform con referencia al Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania.

En particular, Kuleba subraya que el liderazgo, los funcionarios y las figuras públicas rusas han estado sentando las bases ideológicas para el genocidio durante mucho tiempo. Entre otras cosas, llama la atención sobre el artículo del año pasado del presidente ruso Vladímir Putin “Sobre la unidad histórica de los rusos y los ucranianos”, en el que el líder del país agresor afirmó una vez más que los ucranianos y los rusos son “un solo pueblo, una sola entidad”, y “la Ucrania moderna es un producto completo de la era soviética”, mientras que “la verdadera soberanía de Ucrania solo es posible en asociación con Rusia”.

Según el ministro de Exteriores toma nota de que el líder ruso nunca ha ocultado sus intenciones: la existencia de Ucrania como Estado es un error que debe corregirse, y los ucranianos son, de hecho, rusos, por lo que aceptarán ser un solo pueblo con los rusos o serán destruidos.

Además, señala Kuleba, la incitación pública directa al genocidio también está contenida en una serie de artículos de los medios estatales rusos, publicaciones de altos funcionarios rusos en las redes sociales o en sus declaraciones en la televisión. Así, el 26 de febrero, la agencia de noticias estatal rusa Ria Novosti publicó un artículo en el que afirmaba que Ucrania dejaría de existir como resultado de la “operación especial militar” de Rusia, y en el que el autor aseguraba que Putin había asumido una “responsabilidad histórica” ​​al decidir “no dejar la solución final a la cuestión de Ucrania a las generaciones futuras”.

“Durante el mes siguiente, las unidades militares rusas estacionadas cerca de Kyiv, en particular en Bucha, cometieron atrocidades terribles. El 5 de abril, el jefe adjunto del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Dmitri Medvédev, escribió en su canal de Telegram: “… la esencia de la ucranianidad, alimentada por veneno y mentiras antirrusos sobre su identidad, es una gran falsificación… “. En su declaración francamente genocida, Medvédev afirmó que la identidad ucraniana no existe y nunca ha existido”, señaló Kuleba.

En su opinión, todos estos artículos, publicaciones en las redes sociales y declaraciones que aparecieron durante las batallas en Ucrania incitaron a los soldados rusos a cometer crímenes contra los ucranianos sobre la única base de que esos ucranianos pertenecen al grupo nacional ucraniano.

El ministro de Exteriores también está convencido de que los medios de comunicación han jugado un papel importante en repetidas ocasiones de la incitación al genocidio a lo largo de la historia, como el diario alemán Der Stürmer de Julius Streicher durante la Segunda Guerra Mundial o la emisora ​​de radio en Ruanda, Radio Télévision Libre des Mille Collines (RTLM), que desempeñó un papel importante en la incitación al genocidio tutsi. Los medios estatales rusos no son diferentes, y las figuras clave de los medios rusos que llaman al genocidio contra los ucranianos deben rendir cuentas, dijo el ministro de Asuntos Exteriores.

“Sin embargo, no se trata solo de la incitación pública. Durante la invasión de Ucrania, Rusia lleva a cabo directamente el genocidio de los ucranianos, y no solo llama a cometerlo”, subrayó Kuleba.

Señala que esto se evidencia en las masacres en los territorios ocupados, en particular en Bucha y otras ciudades, donde los perpetradores, el ejército ruso, realizaron registros en las casas de acuerdo con las listas de objetivos del FSB para encontrar y ejecutar a las figuras locales ucranianas más activas, activistas, voluntarios, ex militares, sus familiares y amigos. Posteriormente, Putin respondió a las pruebas convincentes de atrocidades genocidas masivas cometidas por su ejército recompensando a las unidades involucradas en las atrocidades, lo que demuestra directamente que los crímenes no fueron incidentes esporádicos, enfatizó Kuleba.

Además, el ministro también llama la atención sobre el hecho de que, desde la invasión, Rusia, según sus propias declaraciones oficiales, deportó por la fuerza o con amenazas de fuerza al menos a 1,9 millones de personas de Ucrania, incluidos más de 307.000 niños, está cambiando la legislación para acelerar la adopción de niños de las regiones de Donetsk y Lugansk de Ucrania, y garantizar su mayor educación como miembros del grupo nacional ruso y la pérdida de la identidad ucraniana. “Estos son actos claros de genocidio de conformidad con el artículo II(e) de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”, enfatizó el ministro de Exteriores.

Kuleba agregó que durante siglos, las élites rusas han cultivado nociones de superioridad y excepcionalismo rusos, así como chovinismo, falso mesianismo y masculinidad tóxica, lo que ha llevado a una política constante de odio hacia otros grupos. Así, en el interior del país, el régimen persigue a los Testigos de Jehová, a la comunidad LGBT y a la disidencia política y opositora. Fuera del país, esta política general de odio y chovinismo ha adquirido un carácter genocida con respecto a los ucranianos como grupo nacional.

“Esto condujo a un verdadero estímulo para exterminar a los miembros del grupo nacional ucraniano en el curso de una agresión armada. A los ucranianos se les ofrece una opción: renunciar a su identidad ucraniana o ser aniquilados”, dice el ministro.

Resumiendo, concluye que las acciones de la Federación Rusa y sus funcionarios, fuerzas armadas y medios de comunicación contra los ucranianos son un genocidio, y el mundo no puede guardar silencio al respecto. Kuleba también señala que Ucrania, junto con socios internacionales, abogados y expertos, recoge todas las pruebas necesarias para hacer que Rusia, el liderazgo ruso y el ejército rindan cuentas por sus crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y crímenes de agresión.

Fuente: ukrinform