“El Ejército está de nuestro lado”. Sin que mediara cuestionamiento previo al rol militar, fue el mismísimo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien hizo esta afirmación el domingo pasado, cuando lanzó formalmente su candidatura a la reelección hacia los comicios del próximo 2 de octubre. 

Las alarmas se encendieron, hasta en Estados Unidos. ¿Acaso habría un riesgo institucional para que el jefe de Estado brasileño hiciera esta mención?

De visita esta semana en el gigante sudamericano, el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, remarcó la necesidad de que los militares estén bajo un firme control civil. En una cumbre de defensa de todo el continente americano en Brasilia, Austin dijo que “una disuasión creíble exige unas fuerzas militares y de seguridad preparadas, capaces y bajo un firme control civil”. 

“Cuanto más profundizamos nuestras democracias, más profundizamos nuestra seguridad”, entreveró también el general retirado estadounidense.

¿Y LULA?

Mientras los sondeos de opinión ubican a Bolsonaro segundo en las preferencias del electorado, unos 20 puntos por detrás del candidato Luiz Inácio Lula da Silva, el mandatario derechista insiste con cuestionar públicamente la validez del sistema electoral y el voto eléctronico en Brasil.

Por lo pronto, hoy el líder del Partido de los Trabajadores (PT) dijo que los comentarios golpistas de Bolsonaro -que es excapitán del Ejército- no tienen apoyo de las Fuerzas Armadas y que no cree en la posibilidad de una ruptura democrática en el país.

“Creo que él (Bolsonaro) intentará hacer todo lo que quiera y hay que tener en cuenta que los militares son más responsables que Bolsonaro. Viví con ellos y puedo decir que no tengo ninguna queja sobre el comportamiento de las Fuerzas Armadas. Conviví con ellos durante ocho años de la forma más digna posible, no crearon problemas, ayudaron cuando fue posible ayudar”, dijo Lula al portal UOL.

“Las Fuerzas Armadas no crean una causa. Estoy seguro de que las tonterías que dice Bolsonaro no tienen ningún apoyo del alto mando y de los militares en activo. No creo en un golpe, no creo que las Fuerzas Armadas lo acepten y que la sociedad brasileña lo permita. Si empieza a jugar con la democracia lo pagará muy caro”, continuó.

En cuanto a su posible victoria electoral, Lula querría que un civil encabece el Ministerio de Defensa, como en sus gestiones anteriores. “No será un militar, será alguien de la sociedad civil”, dijo para el caso de ser elegido en octubre.

El expresidente también dijo que las urnas electrónicas no son un problema para los militares. “Las urnas son un asunto del Congreso, los partidos, la Justicia Electoral y la sociedad civil”. 

En una reunión previa con diplomáticos días atrás, Bolsonaro, dijo que los militares deberían ser llamados para ayudar a garantizar la transparencia en los comicios y también presionó a las autoridades electorales para que acepten un recuento de votos paralelo a cargo de las Fuerzas Armadas, que desecharon.

Fuente: elcomercial.com