El estado de alarma en el Gobierno es absoluto. Con el dólar en una espiral ascendente descontrolada y una inflación desatada, en el oficialismo crece el pedido para que el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner convoquen a la oposición para generar un acuerdo mínimo que permita frenar la crisis económica. El reclamo, llamativamente, partió desde el kirchnerismo.

En todos los despachos oficiales la discusión es la misma, también el interrogante. ¿Cómo llegar al final del mandato sin un ajuste o medidas de shock? Todos miran al Presidente y a la ministra de Economía, Silvina Batakis, mientras el tiempo pasa sin que se tomen medidas de fondo.

“Sin un consenso mínimo y un gesto de arriba [por el Presidente y la vice] no se puede”, explicó un integrante de gabinete nacional, quien recordó que la expresidenta hizo un pedido similar en su última presentación. Según confió uno de sus habituales interlocutores, la expresidenta mantiene diálogos con dirigentes de todos los partidos políticos preocupada por la aceleración que adquirió la crisis.

Fue desde El Calafate, donde aseguró que no iba a “revolear” ministros, que Cristina Kirchner hizo un llamado que trascendió al Frente de Todos y pidió “una discusión en serio de los problemas que tenemos en un mundo donde todo tiende a agravarse”. Según dijo, ella no renunciará a sus ideas ni pedirá a “nadie que renuncie a las de ellos”, pero advirtió sobre la necesidad de “encontrar un punto de coincidencia común sino no va a haber Argentina para nadie”.

En este escenario de fragilidad y temor por lo que puede pasar en las próximas semanas fue que Axel Kicillof hizo un llamado a la oposición. “Hoy necesitamos ayuda, también de nuestra oposición”, sostuvo el gobernador bonaerense desde Florencio Varela.

En esto también trabaja el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. En las conversaciones que mantuvo en las últimas semanas con Fernández y la expresidenta, Massa planteó una agenda de cinco temas a llevar adelante entre septiembre y marzo por fuera de la agenda electoral. El tigrense, según pudo saber LA NACION, está hablando con actores de la oposición. Otro de los que mantiene canales abiertos es el ministro del Interior, Wado de Pedro.

El clima interno en el gobierno nacional es alerta. El gabinete nacional está atravesado por el nerviosismo. Al estado de intranquilidad se le sumó el panorama que realizó en su debut en las reuniones de gabinete Batakis. La titular del Palacio de Hacienda detalló un escenario “muy complejo” para los próximos dos meses.

Después de recibir la bienvenida de parte de sus pares, la economista habló de 60 días “muy duros” por delante. Más tarde, en conferencia de prensa, Gabriela Cerruti relató que Batakis “hizo un informe de la situación” y anticipó que mañana encabezará su primera reunión de gabinete económico “donde se van a analizar diferentes medidas”.

Fuente: elcomercial.com