Fuerzas rusas que entraron esta semana a Severodonetsk ya controlan “la mayor parte” de esta ciudad clave de la región del este de Ucrania, que Rusia busca capturar y en la que fue bombardeada un tanque de ácido nítrico en una planta química, anunciaron este martes autoridades ucranianas.

“Por desgracia, hoy (martes) los soldados rusos controlan la mayor parte de la ciudad”, dijo el gobernador de la provincia de Lugansk, donde se ubica la localidad, en la región industrial del Donbass.

“Los combates tienen lugar en el centro”, indicó Sergii Gaidai, quien precisó que “no hay ninguna posibilidad de irse de Severodonetsk” y lamentó “una destrucción del 90%” de la ciudad.

En el marco de estos ataques, un bombardeo alcanzó un tanque de ácido nítrico en una planta química, de acuerdo con el gobernador, quien pidió a la población permanecer en refugios.

El compuesto “es peligroso si se inhala” y puede provocar lesiones en los pulmones o pérdida de visión, manifestó Gaidai y recomendó a los habitantes de la ciudad que “utilicen máscaras de protección”.

Según dirigentes secesionistas prorrusos, el tanque “explotó” en una zona controlada por fuerzas ucranianas.

“En la planta química de Azot, un tanque con productos químicos voló por los aires. En principio, se trata de ácido nítrico”, dijo en Telegram Rodion Mironchik, dirigente de la autoproclamada “república” de Lugansk.

Tras retirar sus tropas de la norteña región de la capital ucraniana, Kiev, a fines de marzo, el Kremlin lanzó una ofensiva para liberar el Donbass, y está intentando ensanchar las zonas que desde 2014 controlan en ella separatistas prorrusos.

Rusia indicó que el objetivo prioritario de su ofensiva en Ucrania es conquistar el Donbass, en cuyas dos provincias los separatistas proclamaron hace ocho años “repúblicas populares” que Moscú reconoció como independientes antes de la invasión.

La región es fronteriza con Rusia y en ella el ruso es la lengua más hablada.

Severodonetsk, con una población de alrededor de 100.000 personas antes de la guerra, es uno de los varios núcleos urbanos importantes que se encuentran en el camino de Rusia para capturar toda la provincia de Lugansk.

Más al oeste hay otras dos importantes ciudades en la mira de Moscú, las de Sloviansk y Kramatorsk, las últimas grandes bajo control de Ucrania en la provincia de Donetsk, la otra que forma el Donbass, luego de que Rusia tomara Mariupol el mes pasado.

El alcalde de Severodonetsk, Oleksandr Striuk, dijo que unas 1.500 personas murieron en los bombardeos y combates y agregó que otras 13.000 están refugiadas en sótanos y búnkeres de la localidad.

Los residentes que quedan necesitan agua, alimentos y medicamentos, y aunque había provisiones para varios días, es muy difícil distribuirlas por el peligro de morir en el intento, agregó el alcalde.

El Consejo Noruego para los Refugiados cifró por su parte en unos 12.000 los civiles que quedan en esta ciudad industrial.

En el frente judicial, la justicia ucraniana identificó a 15.000 casos de crímenes de guerra en la región del Donbass, afirmó la fiscal general ucraniana, Iryna Venediktova, en La Haya, Países Bajos.

Entre los crímenes, citó torturas, asesinatos y destrucción de infraestructura civil.

Al participar de una reunión de coordinación de miembros de un Equipo Conjunto de Investigación y el Fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, Venediktova precisó que se investiga también “posibles traslados de personas, entre ellos varios casos sobre posibles traslados de niños, adultos, a diferentes partes de la Federación Rusa”.

Horas antes, un tribunal condenó a 11 años y medio de cárcel a dos soldados rusos acusados de haber bombardeado con un lanzamisiles múltiple dos pueblos en la región de Jarkov, en el noreste del país.

Fuente: elcomercial.com