El ministro de la Secretaría Nacional Anticorrupción de Paraguay, René Fernández, confirmó que al menos un tripulante del avión venezolano-iraní retenido en Argentina está vinculado con asociaciones terroristas.

En diálogo con Infobae, narró que “las sospechas nacen a partir de la investigación de inteligencia que se hizo sobre las nacionalidades y vinculaciones de la tripulación del avión”.

Se trata del piloto del avión retenido en Ezeiza, el iraní Gholamreza Ghasemi, quien tiene relación con la Fuerza Quds, una división de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. La secretaría de inteligencia de Paraguay alertó que los demás iraníes seguirían siendo empleados de la aerolínea Qeshm Fars Air, sobre la cual pesan sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos por ser propiedad de Mahan Air, también sancionada por EEUU.

“A partir de esos indicios, es que se investigan los detalles de la operación comercial llevada adelante”, indicó Fernández a este medio ante la pregunta sobre cómo se puso en marcha la investigación en Paraguay.

Luego dijo que “surgen algunas inconsistencias en cuanto a la rentabilidad financiera de esa exportación, la cantidad de tripulantes, que no es proporcional para ese manejo de cargas; y el hecho de que permanecieron tres días en nuestro país. También las relaciones que existen entre la aerolínea de bandera de Venezuela y la iraní. Esos y otros hechos nos resultaron llamativos y generaron la alerta para la puesta en marcha de una investigación”, manifestó.

El jefe anticorrupción paraguayo indicó que los 18 tripulantes del avión -11 venezolanos y 7 iraníes- “estuvieron durante tres días calendario en Paraguay” y “se alojaron en el hotel Dazzler de Ciudad del Este”.

“Lo que también tenemos en cuenta es que todos esos costos de alojamiento y alimentación se suman al costo final de la carga y al costo del flete aéreo. Por eso es que sería una operación a pérdida. Eso también nos llamó la atención”, subrayó.

Respecto a la investigación propiamente dicha y si ya hubo contactos con la justicia argentina para trabajar de forma coordinada, Fernández explicó: “Es independiente de Paraguay en cuanto a los elementos a nivel nacional que vamos recolectando, pero hay comunicación permanente con otros organismos regionales y con nuestros aliados de Estados Unidos”.

“Considero que se requerirá una cooperación con la justicia argentina para compartir información. Igualmente aclaro que pertenezco al poder Ejecutivo, pero en este tipo de casos la justicia seguramente pedirá esa cooperación”, concluyó.

El avión, un Boeing 747 Dreamliner de carga, fue propiedad de la empresa iraní Mahan Air y actualmente pertenece a Emtrasur, filial del Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos (Conviasa), empresas sancionadas por el Departamento del Tesoro norteamericano.

La aeronave ingresó en Argentina el pasado 6 de junio procedente de México, previa escala en Venezuela, con destino al aeropuerto internacional de Ezeiza, y dos días después despegó hacia Uruguay a cargar combustible, pero aterrizó nuevamente en el aeropuerto argentino porque el país vecino no habilitó su aterrizaje. En mayo había estado tres días en Paraguay.

El juez argentino Federico Villena retiró los pasaportes a la tripulación e incautó el avión. La fiscal Cecilia Incardona pidió indagar si el verdadero objetivo del aterrizaje de la aeronave a Argentina fue exclusivamente para transportar partes y piezas para automóviles o si estuvo eventualmente orientado a un “acto de preparación para proveer bienes o dinero” que pudieran utilizarse para una actividad de terrorismo.

Incardona instó también a acreditar de modo fehaciente la titularidad de la aeronave y corroborar si Mahan Air tiene aún algún tipo de vinculación con el avión.

Fuente: elcomercial.com