Kazajistán aprobó en referendo una enmienda constitucional destinada a ampliar las atribuciones del parlamento y terminar con la influencia del exlíder Nursultan Nazarbayev, quien estuvo al mando del país por 30 años y se mantiene el la órbita de influencia del presidente Kassym Jomart Tokayev.

Las reformas fueron apoyadas en el referéndum por 76,7% de los votantes, según una encuesta a boca de urna citada por la agencia de noticias local NUR.KZ y la rusa Sputnik.

La enmienda quitará poder al jefe del Estado y ampliará el del parlamento y los órganos representativos locales, según la agencia Europa Press.

El presidente Tokayev afirmó que la consulta debía eliminar a un “superpresidente”, marcado durante mucho tiempo por el culto a la personalidad de Nazarbayev.

El nivel de participación era de 68% una hora antes del cierre de los centros de votación, informó la autoridad electoral, según la agencia AFP.

De confirmarse esos niveles de participación, la consulta tendrá carácter vinculante, ya que requiere al menos una participación de 50% más un voto para llegar a esa condición.

Además, necesita reunir apoyo de más de la mitad de los votantes en al menos 12 de las 17 regiones del país.

Más de 11 millones de kazajos estaban llamados a votar en alguna de las 9.947 mesas electorales que la Comisión Central de Referéndum (CCR) habilitó para el referéndum, incluso en embajadas distribuidas en 52 países, según el diario Pravda.

Desde enero, la antigua república soviética registró violentos incidentes que dejaron más de 230 muertos.

La violencia había estallado tras el inicio de una serie de manifestaciones del 2 de enero contra la subida de los precios del combustible y que derivaron en acusaciones de corrupción contra Nazarbayev, de 81 años, que gobernó el país de 1989 a 2019 y mantiene una gran influencia sobre el gobierno actual.

Eso, además, en un contexto de años de deterioro del nivel de vida y de corrupción endémica entre las élites del país.

Tokayev, en el poder desde 2019, calificó esos disturbios de agresión “terrorista”, lo que permitió pedir la ayuda militar extranjera, que le fue enviada por Rusia, pero no entregó pruebas concretas en ese sentido.

Los disturbios de enero marcaron un punto de inflexión, ya que para algunos analistas el presidente aprovechó la crisis para desprenderse de la influencia de su predecesor.

En mayo, Tokayev convocó al referendo con el objetivo de retirar a Nazarbayev el título de “Elbasy” (jefe de la nación kazaja), un estatus que le otorga una autoridad considerable.

A fines de abril pasado, el jefe de la cámara baja del parlamento, Erlan Koshanov, dijo que, de entrar en vigor la reforma ,se abolirá la ley constitucional de 2000 que garantiza la inmunidad del Elbasy frente a la persecución judicial, así como la intangibilidad del patrimonio, protección vitalicia y demás privilegios para él y sus familiares convivientes.

Además, una enmienda establece que los familiares de los líderes no pueden ocupar funciones gubernamentales importantes, una medida que parece estar también dirigida a la familia de Nazarbayev.

En el país no se llevó a cabo ninguna campaña por el no en un Estado conocido por reprimir las voces críticas.

Tras la crisis, Tokayev acusó públicamente a Nazarbayev de haber protegido a los “ricos”. Un sobrino del exmandatario, Kairat Satybaldy, fue arrestado en marzo y acusado de malversación de fondos.

Pero Tokayev también elogió los logros de Nazarbayev, un antiguo funcionario del Partido Comunista que desarrolló al inmenso país, cubierto de estepas, apoyándose en la producción de hidrocarburos.

Desde enero, Nazarbayev apenas apareció en público. Pero el pasado lunes dio una entrevista en la que pidió votar a favor de la reforma.

Fuente: elcomercial.com