Matías Kulfas se despidió del Gobierno con una carta de renuncia de 14 páginas en la que apuntó contra Cristina Kirchner y ratificó sus acusaciones sobre la licitación del gasoducto Néstor Kirchner realizada por el kirchnerismo.

El sábado, la empresa Enarsa había difundió un off the récord del Ministerio de Desarrollo Productivo en el que se planteaba que la licitación por la provisión de caños para el gasoducto a Vaca Muerta había sido redactada “a la medida de Techint” por esa empresa estatal.

Kulfas no negó esas declaraciones, que él mismo había hecho en Tecnópolis el viernes, sino que las repitió en la carta. Lo insólito del episodio de su salida es que el equipo de prensa de Desarrollo Productivo mandó “en off”, declaraciones que Kulfas había echo “en on” a la radio AM750 al salir del acto.

“Ratifico lo dicho el viernes al finalizar el acto aniversario por los 100 años de YPF en Tecnópolis: si algo cabe reprocharse respecto al contenido nacional de los insumos del gasoducto, eso debe atribuirse pura y exclusivamente a las características de la licitación realizada por la empresa IEASA, cuyos miembros, al igual que el equipo de la Secretaría de Energía, responden políticamente a la Sra. Vicepresidenta”, dijo.

“Fueron declaraciones en ON y que quedarán registradas por la radio AM 750 y formuladas ante varios periodistas allí presentes. Huelga adicionar la injusta acusación que la Sra. Vicepresidenta le formulara (al Presidente) al señalarle que usted tiene que ‘utilizar la lapicera’ para forzar un mayor contenido nacional cuando dichas decisiones fueran adoptadas por IEASA”, dijo el ministro saliente.

Kulfas también atacó al kirchnerismo cuando enumeró los desafíos que había encarado en su gestión. “El primero era implementar rápidamente un plan de estímulo a la producción de gas, de modo de aprovechar nuestro potencial y dejar de gastar tantos dólares importando barcos y otras fuentes de aprovisionamiento. El segundo era salir del desquiciado sistema de subsidios a la energía que rige en nuestro país desde hace dos décadas, el cual tiene un enorme costo fiscal, es socialmente injusto, centralista, anti federal y pro rico. El tercer desafío era generar un marco normativo y desplegar estrategias para el desarrollo de Vaca Muerta”, dijo.

“En dos años y medio, el equipo de la Secretaría de Energía no fue capaz de diseñar un sistema de segmentación de tarifas y cobrarles a los ricos y sectores de ingresos medios-altos una boleta de luz y gas sin subsidios”, dijo.

Fuente: elcomercial.com