Rusia admitió este domingo que no podrá concretar el viaje de su canciller a Serbia. Bulgaria, Macedonia del Norte y Montenegro no permiten el sobrevuelo de su espacio aéreo del avión en el que el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, iba a viajar por lo que su visita a ese país la próxima semana no podrá efectuarse.

“Nuestra diplomacia aún no ha logrado teletransportarse”, contestó molesto a la agencia Interfax un alto cargo del Ministerio ruso de Exteriores cuando se le preguntó si la visita prevista para el lunes y martes quedaba cancelada.

La fuente confirmó que Bulgaria, Macedonia del Norte y Montenegro no han autorizado el sobrevuelo del avión de Lavrov de su espacio aéreo.

Tras la invasión a Ucrania, Occidente, con Estados Unidos y el Reino Unido a la cabeza, aplicaron fuertes sanciones contra Rusia para aislar al país y complicarle el financiamiento de su sangrienta guerra.

Además de la prohibición de vuelo para las naves rusas, esa política de aislamiento se vio ampliamente reflejada con el masivo éxodo de empresas que sufrió Rusia. Marcas como McDonald´s, Starbucks, Coca-Cola, Apple, IBM y Amazon, entre otras, integran la enorme lista de firmas que suspendieron sus operaciones en el país en rechazo a la invasión.

El canciller pensó que por su estatus diplomático iba a evadir las medidas pero esta vez no lo logró. De hecho, el poderoso funcionario de Putin enfrenta sanciones personalmente.

Nombrado ministro de Relaciones Exteriores por Putin en 2004, este hombre alto y voluntariamente rudo, es objeto de sanciones internacionales por su papel en la invasión a Ucrania: La Unión Europea, el Reino Unido y Estados Unidos lo incluyeron en su lista negra.

El Departamento del Tesoro estadounidense lo calificó como el “principal propagandista” de Putin por haber “propagado el falso relato de que Ucrania es el agresor”.

Serbia, que depende casi por completo del gas y el petróleo rusos, ha sido objeto de críticas por declararse neutral en la ofensiva de Rusia contra Ucrania y negarse a imponer sanciones a Moscú.

Las sanciones han mostrado su efectividad ya que el rublo cayó a mínimos históricos después de que los países occidentales congelaran 300.000 millones de dólares de las reservas de divisas de Rusia, impidiendo que el banco central desplegara su arsenal de apoyo.

Muchos analistas y líderes internacionales consideran que el error de cálculo del presidente ruso fue casi total. Además de subestimar la capacidad de resistencia de las fuerzas ucranianas, para muchos Putin pensaba que invadiendo Ucrania iba a provocar quiebres y diferencias en Occidente. Pero terminó ocurriendo todo lo contrario: las potencias occidentales aplicaron un contundente paquete de sanciones contra Rusia, Putin, su círculo íntimo y la larga lista de oligarcas que responden a él.

Fuente: elcomercial.com