Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE) iniciaron este lunes una reunión para vencer la resistencia de Hungría a aceptar un embargo sobre el petróleo ruso, aunque los protagonistas expresaron cautela sobre un posible acuerdo. No obstante, las negociaciones generan expectativas en el mercado mundial.

“Discutiremos al respecto y haremos todo lo posible para desbloquear la situación”, dijo el jefe de la diplomacia europea, el español Josep Borrell, al llegar a la sede de las reuniones, en Bruselas.

“No puedo asegurar que sucederá porque las posiciones son bastante firmes”, advirtió.

De su lado, la ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, también dejó en evidencia su pesimismo sobre un acuerdo: “todavía hay algunas cosas que deben aclararse en las etapas finales. No habrá una aclaración final aquí hoy”, dijo.

El precio del petróleo Brent bajaba este lunes a 110,12 el barril, lo que representa una caída del 0,33%. El viernes había cerrado a 111,15 dólares tras ganar 3,81%.

El nudo de la controversia es la resistencia explícita de Hungría de apoyar una interrupción de las importaciones de petróleo de Rusia, alegando que ello representa un riesgo para su seguridad energética.

Con esta posición, la idea de la Unión Europea de adoptar el embargo petrolero a Rusia como parte de su sexto paquete de sanciones quedó trabada en la mesa de negociaciones.

“Es una situación objetiva que algunos estados miembros enfrentan más dificultades porque son más dependientes, porque no tienen salida al mar, porque no tienen la posibilidad de recibir petroleros directamente”, dijo Borrell.

Esos países, añadió el diplomático, “solo tienen petróleo a través de oleoductos, procedente de Rusia”.

Como parte de su propuesta, la Unión Europea ofreció a Hungría, la República Checa y Eslovaquia un período adicional de un año para adaptarse y eliminar gradualmente las importaciones de petróleo ruso, pero Hungría ya dejó claro que considera el plazo insuficiente.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, exigió que su país esté exento del embargo durante al menos cuatro años, y quiere 800 millones de euros (unos 830 millones de dólares) para adaptar su infraestructura de refinado, diseñada para el petróleo ruso.

El canciller de Lituania, Gabrielius Landsbergis, se quejó al llegar a la reunión que todo el bloque de la UE “es rehén de un estado miembro que no puede ayudarnos a encontrar el consenso”.

A su vez, el jefe de la diplomacia de España, José Manuel Albares Bueno, apuntó que era necesario recortar la capacidad de Rusia de financiar la guerra en Ucrania, pero también era urgente evitar “que Rusia desestabilice estados europeos que son dependientes” de sus hidrocarburos.

Un embargo petrolero contra Rusia significaría un golpe mortal a las finanzas del Kremlin.

Fuente: ambito.com