El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos comentó el año pasado a funcionarios brasileños de alto rango que el presidente Jair Bolsonaro debería dejar de poner en duda el sistema de votación de su país antes de las elecciones de octubre, dijeron fuentes a Reuters.

Los comentarios del director de la CIA, William Burns, de los que no se había informado anteriormente, se produjeron en una reunión a puerta cerrada en julio, según dos personas familiarizadas con el asunto, que hablaron bajo condición de anonimato.

Burns fue, y sigue siendo, el funcionario estadounidense de más alto nivel que se reunió en Brasilia con el gobierno derechista de Bolsonaro desde la elección del presidente estadounidense Joe Biden.

Una tercera persona en Washington familiarizada con el asunto confirmó que una delegación encabezada por Burns había dicho a los principales asesores de Bolsonaro que el presidente debería dejar de socavar la confianza en el sistema de votación de Brasil. Esa fuente no estaba segura de si el propio director de la CIA había expresado el mensaje.

La CIA no quiso hacer comentarios. El Gabinete de Seguridad Institucional (GSI) de Brasil, que es parte de la oficina del presidente y está dirigido por el asesor de seguridad nacional Augusto Heleno, dijo en un comunicado que la reunión de Burns había sido anunciada públicamente.

“Los asuntos tratados en las reuniones de inteligencia son confidenciales”, dijo. “El GSI no recibe mensajes de ningún país del mundo, ni los transmite”.

Más tarde, en una alocución semanal en las redes sociales, Bolsonaro y Heleno negaron que se hubiera transmitido tal mensaje.

“Esa conversación sobre las elecciones nunca ocurrió”, dijo Heleno..

Agitación de fraude

Esta tarde, el presidente de Brasil volvió hoy a agitar, sin pruebas, el fantasma de un supuesto fraude en su contra y anunció la contratación de una empresa privada para auditar el trabajo del Tribunal Superior Electoral (TSE) en el proceso para los comicios del 2 de octubre, para los cuales aparece en los sondeos derrotado ante el líder opositor, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

“El Partido Liberal va a contratar una empresa para hacer auditoría antes de las elecciones”, dijo Bolsonaro, quien volvió a poner bajo sospecha al TSE durante su tradicional programa por Facebook de los jueves por la noche.

“La empresa le va a pedir al tribunal una gran cantidad de informaciones, también le pedirá a las Fuerzas Armadas lo que se hizo hasta ahora; puede ocurrir, no digo que va a ocurrir, puede ocurrir, repito, que dada la documentación existente para que tengamos elecciones libres de sospechas, sea imposible auditar el proceso, miren a qué punto vamos a llegar”, dijo el mandatario.

Bolsonaro dijo que como las Fuerzas Armadas fueron invitadas a la comisión de transparencia electoral “no serán espectadoras” del proceso.

Visita de la CIA

Burns llegó a Brasilia seis meses después del asalto al Capitolio del 6 de enero, tras la derrota electoral del expresidente estadounidense Donald Trump.

Bolsonaro, un nacionalista de extrema derecha que idolatra a Trump, se ha hecho eco de las acusaciones infundadas del exlíder estadounidense sobre el fraude en las elecciones estadounidenses de 2020. También ha arrojado dudas similares sobre el sistema de votación electrónica de Brasil, calificándolo de susceptible de fraude, sin aportar pruebas.

Eso ha suscitado el temor entre sus opositores de que Bolsonaro, quien va por detrás del expresidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva en las encuestas de opinión, esté sembrando dudas para poder seguir el ejemplo de Trump y rechazar una derrota en la votación del 2 de octubre.

En múltiples ocasiones, Bolsonaro ha planteado la idea de no aceptar los resultados y ha atacado repetidamente al tribunal electoral federal del país. La semana pasada, en su última arremetida, Bolsonaro, un excapitán del Ejército, sugirió que los militares deberían llevar a cabo su propio recuento de votos paralelo a la corte.

Dos de las fuentes advirtieron de una potencial crisis institucional si Bolsonaro pierde por un estrecho margen, con el escrutinio centrado en el papel de las Fuerzas Armadas de Brasil, que gobernaron el país durante un gobierno militar de 1964-85 que Bolsonaro celebra.

Durante su viaje no anunciado, Burns, un diplomático de carrera nominado por Biden el año pasado, se reunió en el palacio presidencial con Bolsonaro y dos colaboradores de inteligencia de alto rango: el asesor de seguridad nacional Augusto Heleno y Alexandre Ramagem, entonces jefe de la agencia de inteligencia brasileña Abin. Ambos fueron nombrados por Bolsonaro.

Burns también cenó en la residencia del embajador de Estados Unidos con Heleno y el entonces Jefe de Estado Mayor de Bolsonaro, Luiz Eduardo Ramos, ambos exgenerales. Los militares brasileños han mantenido históricamente estrechos vínculos con la CIA y otros servicios de inteligencia estadounidenses.

En la cena, según una de las fuentes, Heleno y Ramos trataron de desestimar la importancia de las repetidas acusaciones de Bolsonaro sobre el fraude electoral. En respuesta, dijo la fuente, Burns les dijo que el proceso democrático era sagrado, y que Bolsonaro no debería hablar de esa manera.

“Burns estaba dejando claro que las elecciones no eran un asunto con el que se deba jugar”, dijo la fuente, que no estaba autorizada a hablar públicamente. “No fue un sermón, fue una conversación”.

El tenor de sus comentarios en Brasilia se vio reforzado un mes después de su viaje, cuando el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, visitó a Bolsonaro y planteó preocupaciones similares sobre el debilitamiento de la confianza en las elecciones. Sin embargo, el mensaje de la delegación de Burns fue más fuerte que el de Sullivan, dijo la fuente con sede en Washington, sin dar detalles.

“Es importante que los brasileños tengan confianza en sus sistemas electorales”, dijo un funcionario del Departamento de Estado estadounidense en un comunicado cuando se le pidió un comentario, y añadió que Estados Unidos confía en las instituciones de Brasil, incluidas las elecciones libres, justas y transparentes.

Sin embargo, el sábado, en una nueva señal de inquietud entre algunos miembros de la política exterior de Washington, el último cónsul estadounidense en Río escribió en un periódico brasileño que Estados Unidos debería dejar claro a Bolsonaro que cualquier esfuerzo por socavar las elecciones desencadenaría sanciones multilaterales.

Biden y Bolsonaro aún no han hablado.

Durante la campaña presidencial estadounidense de 2020, ambos se enfrentaron por los antecedentes medioambientales de Bolsonaro, quien fue uno de los últimos líderes mundiales en reconocer la victoria de Biden sobre Trump.

Funcionarios en Washington han tratado de mejorar los lazos con Brasilia en las últimas semanas, y los presidentes de las dos naciones más grandes del hemisferio occidental podrían reunirse pronto en persona si Bolsonaro asiste a la Cumbre de las Américas de junio en Los Ángeles.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

Fuente: ambito.com