La crisis que provocó la guerra entre Rusia y Ucrania, sumado a las complicaciones productivas en un contexto de fuertes demandas generaron una nueva jornada alcista para los granos en el mercado internacional. La soja trepó ayer hasta los u$s630 por tonelada en Chicago, el trigo cotizó por encima de los u$s411 y el maíz superó los u$s320, con lo cual podría convertirse a corto plazo en la nueva vedette de los cultivos, desplazando a la oleaginosa.

Ariel Tejera, responsable del departamento de análisis de mercados de la corredora Grassi S.A., aseguró en diálogo con Ámbito que existen múltiples factores que delinean el escenario actual, de firmeza en las cotizaciones. “Ya se manejaban balances ajustados para EE.UU. y, sobre esto, se sumó el complejo panorama productivo de América del Sur, con importantes recortes en las estimaciones, sobre todo en soja y también deben ponderarse los efectos de la invasión de Rusia a Ucrania, en materia de interrupción de los flujos comerciales y de disponibilidad de mercadería desde la región del Mar Negro”.

Otro de los temas a tener en cuenta pasa por la nueva campaña en los Estados Unidos. Según Tejera, “los lotes de trigo de invierno presentan muy malas condiciones y cerca del 70% de la superficie sembrada estaría afectada por algún grado de sequía”.

Sin embargo, la guerra parece ser el mayor problema que enfrentará el mundo y eso se verá reflejado en los mercados agrícolas. Enrique Erize, titular de la consultora Novitas, explicó en diálogo con Ámbito que “Ucrania produce 40 millones de toneladas de maíz, es un jugador importante en el mercado exportador y realiza la siembra durante el mes de abril. Es decir que deberían estar sembrado ahora y no hay ninguna chance de que puedan hacerlo”.

En cuanto al rol que tienen los países en conflicto dentro de la producción agrícola, vale recordar que Rusia es el principal exportador mundial de trigo y que entre ambas naciones implican el 80% del aceite de girasol de la exportación global.

Todos estos cultivos tendrán complicaciones serias para la siembra, la cosecha o la exportación. Erize recordó que el área de girasol es el sudeste de Ucrania, justamente donde se vive la parte más sangrienta y cruda de la guerra.

En el caso del maíz, se siembra en el centro de Ucrania, con participación del este, oeste y centro norte del país. Según el analista, las tropas rusas estuvieron dos semanas cerca de Kiev y aunque pudieron hacerlo, no avanzaron. “Muchos dicen que es por el heroísmo de los ucranianos, pero en realidad podría ser que los rusos hayan decidido minar todos los campos agrícolas cercanos a la capital ucraniana”. Eso es lo que el propio presidente, Volodimir Zelenski, denunció a fines de marzo y no sería una sorpresa puesto que los rusos también minaron las playas de Odesa en la zona portuaria del Mar Negro, donde ya no quedan elevadores en las terminales de las empresas multinacionales que cargaban los barcos.

Los datos que aporta Erize son determinantes porque anticipan un escenario posiblemente alcista para el maíz en las próximas semanas ya que “el mercado comenzó a tener en cuenta la posibilidad de que Ucrania no pueda sembrar”.

Otro de los temas a tener en cuenta es el aumento del precio de los fertilizantes, donde el maíz es muy dependiente. Por lo tanto, existen muchos interrogantes para el cereal y por eso mostró récords de precio en las últimas horas. Según Erize, “lo que debemos preguntarnos es si Ucrania podrá sembrar; si lo hace, debemos evaluar si podrá sacar la producción por los puertos; y, por último, si la OTAN dejará a Rusia exportar fertilizantes para que los países productores puedan fertilizar los suelos”.

La situación provocada por la guerra también es uno de los puntos que destacó Tejera, quien afirmó que “por el conflicto, se espera una importante caída de área de siembra de maíz, con efecto negativo sobre la oferta mundial” y explicó que “es probable que continuemos transitando precios firmes en los commodities para lo que resta del ciclo actual”.

Fuente: ambito.com