Los empleados de la planta de tratamiento de residuos biopatogénicos que funciona en el Barrio San Antonio, hacían huelga desde hace varios días y las bolsas del color rojo característico se habían acumulado, durante los dos años de pandemia y todo lo que seguía durante la protesta de los recolectores.

Pedían elementos de seguridad, trajes, guantes y otros enseres para trabajar.

El conflicto no se resolvió pero este sábado por la tarde, camiones y palas mecánicas cargaron las bolsas con los residudos patológicos y los enterraron en el terreno dentro del predio de la planta.

Esta situación, coloca a la empresa concesionaria en una clara violación de la Ley 24.051 de residuos patogénicos que obliga a quienes manipulen los mismos a esterilizarlos por Autoclave, un aparato que a temperaturas elevadas destruye gérmenes patógenos. De esta forma se generan residuos desinfectados, y el resultado final es que no tienen riesgo de transmitir enfermedades.

Quienes decidieron y llevaron a cabo el entierro de los residuos, violan la ley y podría aplicarse el Artículo 200 del código penal con penas de 3 a 10 años de prisión.

Los responsables de enterrar los residuos podrían ser pasibles de penas de 3 a 4 años de prisión

Fuente: elcomercial.com