El Gobierno de los Estados Unidos le pidió explícitamente a la conducción del Fondo Monetario Internacional (FMI) que lo mantenga informado sobre la evolución de la economía argentina, y el cumplimiento del Facilidades Extendidas aprobado el viernes 25 de marzo en la sede del organismo en Washington. Curiosamente, los representantes de ese país ante el Board que firmó ese día el acuerdo, no tuvieron grandes participaciones en el debate sobre el caso argentino durante el tiempo en que el acuerdo se discutió abiertamente en ese máximo ámbito del Fondo; dejando a Alemania, Japón y los Países Bajos las críticas más duras contra la realidad económica local. Sin embargo, en el momento posterior al voto, los delegados norteamericanos dejaron en claro que quieren conocer de boca del propio FMI la marcha del acuerdo; asegurando además que confiarán abiertamente en lo que desde el organismo se determine. Esto es, si el país va cumpliendo o no con lo firmado, y el posterior análisis que los enviados trimestrales del FMI vayan cerrando sobre la realidad económica argentina.

El informe trimestral que se presente ante el FMI, será entonces girado hacia la administración Biden para que el Ejecutivo de ese país tenga una visión cercana de cómo evolucionan las principales variables locales. Quién recibirá el informe, a pedido personal, es David Lipton, exnúmero dos del FMI en tiempos de Christine Lagarde; y quién aceptó firmar sin muchas ganas el stand by del 2018.

El norteamericano es hoy asesor directo de la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, y la persona destinada por el Gobierno de Joe Biden para analizar el caso argentino ante el FMI.

Nuevamente Lipton vuelve a cruzarse con los destinos económicos del país, en una situación incómoda para las dos partes. Al funcionario de Yellen le molestó abiertamente la intención del Gobierno de avanzar en acusaciones serias y directas por la responsabilidad de los funcionarios argentinos y las autoridades del FMI que firmaron el stand by de 2018, algo que tiene a Lipton como protagonista fundamental. Al funcionario, por lo que se sabe en Washington, tampoco le gustaron las acusaciones desde Buenos Aires sobre las posibles relaciones del organismo con la última dictadura y las responsabilidades directas del FMI como causa y no efecto de las sucesivas crisis económicas locales desde el 83 a estos tiempos.

Lipton, militante demócrata, dejó su cargo de subdirector gerente en el FMI en febrero del año pasado. Fue reemplazado por su compatriota del Partido Republicano Seiji Okamoto, designado en el puesto por Donald Trump en uno de sus últimos actos de gobierno; y quién luego fue reemplazado en febrero pasado por la indonorteamericana Gita Gopinath.

Será la segunda instancia en los últimos años en los que Lipton se cruce con la Argentina y sus circunstancias económicas. La última vez que el economista tocó algún tema donde estaba involucrado el país, no fue una buena experiencia. En agosto de 2018 Mauricio Macri enfrentaba una corrida cambiaria, con reservas más que débiles en el BCRA. El Gobierno de entonces realizó un pedido oficial para que los dineros provenientes desde Washington ayudaran a la entidad que manejaba entonces Luis “Toto” Caputo a enfrentar la embestida. La idea era dar batalla con la estrategia de aportar todos los dólares que el mercado pidiera, con el objetivo de dar la imagen a los mercados que el Gobierno no vulneraría el derecho de los ahorristas de todos los niveles para acceder a las divisas.

El pedido de la Argentina se enfrentó con la negativa radical de Lipton. El heredero ideológico de Anne Krueger, se oponía militantemente a violentar el artículo VI de la carta orgánica del FMI, donde se explicita que “ningún miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”. El técnico de Washington no formaba parte en las misiones del FMI que negociaron, avalaron y luego fiscalizaron el stand by, pero liberó de responsabilidades a sus colegas que sí participaron. Macri llamó a Trump para pedirle que presionara/habilitara al FMI para que le permita el uso del dinero del stand by para realizar política cambiaria. El norteamericano ni lo pensó. Llamó a su secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que a su vez telefoneó a Lipton para darle la orden de obedecer a Macri si quería permanecer en su cargo. Lipton finalmente aceptó y firmó el permiso para que el país dispusiera de unos u$s6.000 millones para contener eventuales corridas cambiarias, con un límite diario de u$s250 millones, inaugurando una etapa de estabilidad cambiaria y de huida masiva de fondos del país ante la cercanía de las PASO del 11 de agosto de 2019. Es el mismo Lipton que ahora debe evaluar si conviene o no ayudar al país. En este sentido, tampoco Argentina tuvo suerte.

David Lipton.

Fuente: ambito.com