Como dos caras de la misma moneda, las metas de déficit fiscal y financiamiento monetario hasta 2024 son dos de los tres ítems más ríspidos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. De acuerdo con lo anunciado por el ministro Martín Guzmán, en 2022 el país se comprometió a registrar un rojo primario equivalente al 2,5% del PBI, ayudado por una mayor recaudación producto del crecimiento de la economía, y una asistencia monetaria del 1%.

El bache financiero, según le contó el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, la semana pasada a Ámbito, se cubrirá con colocaciones de deuda en el mercado local y también gracias a la asistencia por parte de organismos multilaterales de crédito. Respecto de las colocaciones del Tesoro, si bien no hay aún cálculos oficiales, estimaciones privadas proyectan que el equipo de Economía deberá conseguir alrededor de $1,6 billones de pesos netos a lo largo de este año, equivalentes a 2,1% del PBI.

Un informe de la consultora Delphos Investment estimó que las necesidades financieras en pesos suman 3,4% del PBI durante 2022. “Considerando que la meta de emisión monetaria para asistir al Tesoro es de 1% del PBI, resta un gap de financiamiento de 2,4%, que tendrá que ser cubierto por colocaciones en pesos en el mercado local y financiamiento de bancos de desarrollo multilaterales y préstamos bilaterales (0,3/0,4% del PBI)”, analizó la consultora.

En este escenario previsto por Delphos, el Tesoro debería colocar en el mercado el equivalente a 2,1% del PBI este año. “En términos de refinanciación, estimamos que se requerirían tasas de roll over promedio cercanas al 120% de los vencimientos de capital e intereses (en torno a los $5,3 billones para todo 2022), dependiendo del plazo y características de los instrumentos colocados”, proyectaron.

De ese total, la mayor exigencia del cronograma se presenta hasta mediados de año, ya que hasta julio vencen alrededor de $3,6 billones, con dos meses particularmente fuertes: marzo y mayo, con vencimientos por encima de los $800.000 millones cada mes.

“El objetivo planteado para 2022 es alcanzable, pero requerirá de sintonía fina en el menú de instrumentos ofrecidos y las tasas aceptadas por el Tesoro”, indica el documento de Delphos. Según fuentes de la propia consultora, “los instrumentos ajustados por inflación van a seguir bastante demandados”. “Habrá que medir la demanda de dollar linked, que está siempre muy atada a las expectativas cambiarias”, detallaron en diálogo con Ámbito. Respecto de las tasas de interés, “dependen en gran parte de la coyuntura y los movimientos del BCRA”, aclararon. Y proyectaron: “Las tasas cortas se moverán en tándem con las decisiones de tasa del BCRA, con lo cual esperamos tasas nominales más altas si la inflación no se desacelera”. “Las tasas reales de los bonos medianos y largos (sobre todo ajustados por CER) dependen más de las tasas que requiera el mercado”, analizaron.

Fuentes oficiales le comentaron a este diario que están trabajando en el programa financiero de 2022, tanto para definir los montos necesarios como el ratio de roll over objetivo para este año.

El panorama fiscal que plantea Delphos estima que, entre el 2,5% de déficit primario anunciado en el marco del acuerdo con el FMI y alrededor de 1,7% en concepto de intereses, el déficit total de 2022 ascendería a 4,2% del PBI. Casi un 1% (0,8% para ser precisos) corresponden, de acuerdo al documento, a intereses en dólares que el Estado debe pagarle a bonistas privados, al propio FMI y a acreedores multilaterales. En total, los intereses en dólares ascienden a u$s3.300 millones este año.

Fuente: ambito.com