La Unión Europea (UE) dio hoy a conocer un proyecto para clasificar a la energía nuclear y al gas natural como inversiones “verdes”, tras un año de debate en el seno de los Estados miembros sobre qué tipo de industrias son verdaderamente respetuosas con el clima.

La propuesta de la Comisión Europea (CE), un texto de 60 páginas difundido anoche, otorga el reconocimiento de “verde” a las centrales nucleares en funcionamiento y a las que se construyan al menos hasta 2045 y también a las plantas de generación eléctrica con gas ya en marcha y a las futuras al menos hasta 2030, según informó hoy el diario español El País.

El proyecto fija una serie de criterios técnicos para considerar a ambos tipos de energía, a los que clasifica como “de transición”, como fuentes de generación de electricidad bajas en emisiones de carbono y para las que no hay una alternativa ni tecnológica ni económicamente viable.

En el caso del gas, la etiqueta se concederá a las plantas en funcionamiento que emitan menos de 100 gramos de dióxido de carbono por kilovatio hora, un umbral que asciende a 270 para las de nueva construcción, siempre que la producción no pueda cubrirse con fuentes renovables y que la planta se utilice para sustituir otra fuente de generación con mayor nivel de emisiones.

Con esta clasificación, pionera en el mundo, la UE pretende orientar la inversión financiera hacia esos proyectos, vital para descarbonizar la producción energética y cumplir el objetivo de reducir a cero las emisiones en 2050, fijado en el Pacto Verde de la UE.

Esta propuesta busca encontrar un compromiso ante la polémica desatada este año al interior del bloque europeo entre los partidarios de incluir a la energía nuclear en el proyecto, liderados por Francia, y los defensores de incorporar al gas, con Alemania al frente.

Si bien el texto da concesiones a ambos bandos con el fin de facilitar la aprobación de la nueva clasificación, corre el riesgo de arruinar la credibilidad de una taxonomía que aspiraba a convertirse en un referente mundial.

Los países de la UE y un panel de asesores expertos analizarán el borrador de la propuesta, que podría cambiar antes de que se publique a mediados de enero.

No obstante, una vez publicada, la propuesta podría ser vetada por la mayoría de los países de la UE o el Parlamento Europeo.

Alemania, que junto a Austria, Luxemburgo y Portugal encabezan una cruzada contra la energía nuclear, ya manifestó su descontento.

El ministro de Economía y Protección Climática alemán, Robert Habeck, rechazó hoy el plan de la CE por “diluir el buen sello de la sostenibilidad”, reportó la agencia de noticias DPA.

“Desde nuestro punto de vista no habría sido necesaria incluir esta clasificación y no consideramos necesaria una aprobación de las nuevas propuestas de la Comisión”, señaló el ministro, del partido ecologista y miembro de la coalición gubernamental, Los Verdes.

Sin embargo, en la UE hay países como la República Checa, Finlandia y Francia que obtienen alrededor del 70% de su energía del combustible y consideran que la producción nuclear es crucial para eliminar gradualmente la dependencia de las energías fósiles.

Una posición defendida recientemente por el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, en la conferencia climática COP26 de noviembre pasado, en la que defendió que se trata de una energía “prácticamente libre de misiones de gases de efecto invernadero” y “de una alta performance de seguridad”.

Consultado por el debate en el seno de la UE, Grossi señaló que hay que “matizar las cosas” y consideró que las razones para terminar con su uso son más “de tipo político”.

“La UE comisionó al organismo científico más importante que tiene, el Joint Research Centre, un análisis de todas las fuentes de energía y la conclusión fue que no existe ningún argumento para decir que la energía nuclear sea más perjudicial que otras”, dijo.

Fuente: ambito.com