El objetivo de la misión Psyche de la NASA es un asteroide rico en metales llamado Psyche 16, situado en el cinturón principal entre Marte y Júpiter. Se trata de un mundo inexplorado en el espacio exterior.

Desde telescopios terrestres y espaciales, el asteroide aparece como una mancha borrosa. Lo que los científicos saben, a partir de los datos del radar, es que tiene la forma de una papa y que gira de lado.

Al analizar la luz reflejada en el asteroide, los científicos plantean la hipótesis de que el asteroide es inusualmente rico en metales.

Lo que hace única a esta roca espacial es que parece ser el núcleo expuesto de níquel-hierro de un planeta primitivo, explica la agencia.

Si lo es, el asteroide Psyche 16, llamado así por la diosa Psique de la mitología grecolatina, puede ofrecer una mirada cercana al interior de los planetas terrestres rocosos, como la Tierra, que normalmente está oculto bajo capas de manto y corteza.

“Si resulta ser parte de un núcleo metálico, formaría parte de la primera generación de núcleos primitivos de nuestro sistema solar”, detalló Lindy Elkins-Tanton, científica de la Universidad Estatal de Arizona e investigadora principal de la misión.

Se calcula que el valor de los metales que componen Psyche 16 supera el de toda la economía global.

Elkins-Tanton calcula que solo su hierro valdría unos 10.000 cuatrillones de dólares en la Tierra. A modo de comparación, en 2020 la economía mundial se valoró en unos 84,5 billones de dólares, según Forbes.

Su lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA está previsto en agosto de 2022, Psyche navegará más allá de Marte nueve meses después, utilizando la fuerza gravitacional del planeta para lanzarse hacia el asteroide. Es un viaje total de aproximadamente 2,4 mil millones de kilómetros.

La nave espacial comenzará su aproximación final al asteroide a fines de 2025. A medida que la nave espacial se acerque a su objetivo, el equipo de la misión encenderá sus cámaras y la imagen del asteroide Psyche se transformará de la mancha difusa que conocemos ahora a alta, revelando características superficiales de este extraño mundo por primera vez.

Las imágenes también ayudarán a los ingenieros a orientarse mientras se preparan para entrar en órbita en enero de 2026. La órbita inicial de la nave espacial está diseñada para estar a una altitud alta y segura, alrededor de 700 kilómetros sobre la superficie del asteroide.

Las mediciones del campo de gravedad se volverán más precisas a medida que la nave espacial se acerque y las imágenes de la superficie tendrán una resolución más alta, lo que permitirá al equipo mejorar su comprensión del cuerpo. Finalmente, la nave espacial establecerá una órbita final a unos 85 kilómetros sobre la superficie.

Fuente: ambito.com