Los carteles que dicen “de vacaciones” despistan. Como se dice, pueblo chico, infierno grande, los vecinos de la zona conocen el motivo de la persiana baja en cada comercio de su barrio. Sus dueños no quieren alarmar, pero debieron cerrar, en muchos casos, por la cantidad de casos de Covid y contactos estrechos.

Según cálculos de la Cámara Argentina de Comercio, el ausentismo llega hasta el 35% en algunas provincias. “La situación es compleja, pero variable”, describe Mario Grinman, presidente de la entidad. La provincia de Buenos Aires y Santa Fe rondan ese porcentaje, mientras que Córdoba se ubica en 30%, Chaco en 27%, Mendoza y Salta en 25%, Tucumán en 20% y Corrientes, en 10%.

Un dato esencial: la mayoría de los ausentes son contactos estrechos. Se trata de entre el 60 y el 62%. Cerca del 40% son confirmados con Covid.

Para la Federación de Comercio e Industria (FECOBA) llega al 20% en los comercios porteños y, en el sector industrial, la afectación sobre el personal es aún mayor, con un 27% en las fábricas radicadas en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

Lo que preocupa es el impacto de la realidad, más que de las decisiones de la autoridad sanitaria. “Cerrar un comercio hoy es la locura. Después de tanto tiempo, lo que nos pasó en 2020 y la incipiente recuperación, no crecimiento, volver a cerrar para algunas empresas es el final. Es fundirse definitivamente”, sentenció Grinman.

A pesar de los riesgos, no ven otra alternativa. En los relevamientos, detectan que muchas de las empresas no quieren “levantar la perdiz” por temor a que el Gobierno vuelva a cerrar, entonces prefieren suspender la actividad justificando esa decisión por las “vacaciones”. Algunos intentan rebuscárselas contratando empleados de manera temporal.

Las últimas medidas del Ministerio de Salud permiten saltearse el aislamiento preventivo a quienes estuvieron con un positivo, pero no presentan síntomas y sean personal esencial o tengan tres dosis. La población con el refuerzo todavía es baja (18%) y se trata, en gran parte de, justamente, personal esencial y adultos mayores. Además, cada distrito debe adherir a la disposición nacional. Los comercios siguen en alarma.

“Hay mucho más contacto que infectado. Se agrava porque hay muchos comercios que están con personal de vacaciones. Muchos de ellos están teniendo que cerrar porque no tienen posibilidad de atender. Los supermercados tienen una mayor capacidad de resiliencia y como tienen una plantilla muy numerosa de personal, todo eso pasa desapercibido”, explicó Grinman a La Nacion.

El esfuerzo de los comerciantes no siempre da sus frutos. Camilo Alan, de FECOBA, explica que en algunos puntos comerciales la clientela no aparece. “En la feria de calzado en Costa Salguero no había gente comprando. Tiene miedo de venir por el contagio. Hay restaurantes vacíos. Estamos pasando por problemas de nuevo”, opinó.

Comparten con otras entidades que apoyarían eventualmente la obligatoriedad de la vacunación. Por estas horas se discute la posibilidad de implementar un pase sanitario laboral, iniciativa adoptada en otros países del mundo y que los empleadores observan con benevolencia. Grinman mencionó el caso de Italia: “si el trabajador no se quiere vacunar, no cobra”, contó Grinman.

Se debe a las problemáticas que se plantean para los empleadores por la negativa de sus trabajadores a vacunarse, como la imposibilidad de acceder al transporte público y llegar a sus puestos de trabajo, por ejemplo. “El empleador tiene la disyuntiva de pagarle o no pagarle el salario. No se puede depositar la responsabilidad en el empleador porque termina en un juicio laboral”, dijo Grinman. Apuntó contra los legisladores, que él cree que deberían dedicarse a “buscar la posibilidad de que todos los argentinos estén vacunados, en vez de hacer tantas leyes de impuestos y retenciones”.

“En 2020 el drama fue cerrar locales e industrias en el marco del aislamiento obligatorio. Hoy, sin ese decreto en vigencia, la situación podría asemejarse si los contagiados y contactos estrechos no asisten a sus lugares de trabajo porque, en los hechos, las pymes se verán también obligadas a cerrar sus puertas”, graficó el presidente de FECOBA, Fabián Castillo.

Los comercios, complicados por la cantidad de contactos estrechos y contagiados

Fuente: elcomercial.com