“A partir del 18 de diciembre de 2021 Rusia deja de ser parte del Tratado de Cielos Abiertos [TCA]”, ha informado este sábado el Ministerio de Exteriores de Rusia en un comunicado, en el que ha valorado los esfuerzos llevados a cabo por Moscú para “fortalecer la seguridad internacional” implementando durante años el convenio.

La nota destaca que “en dos décadas Rusia recibió el mayor número de misiones de observación entre todos los países participantes, llevamos a cabo 646 y recibimos en nuestro territorio 449 de las 1580 efectuadas”.

La Cancillería rusa ha censurado la polémica decisión de Estados Unidos de abandonar el TCA en 2020, y ha denunciado el rechazo de Washington a “abrir su territorio para la aplicación de medidas que elevasen la confianza”.

“Nos esforzamos al máximo con hechos y no con palabras para cumplir y conservar el Tratado (…) pero lamentablemente todos nuestros esfuerzos no permitieron conservarlo en la forma concebida por sus creadores”, aseveró el Ministerio de Exteriores, que responsabilizó de esto a la lucha política interna en EE.UU.

Aunque Moscú ha deseado un trabajo “constructivo y fructífero” para los países que permanecen en el tratado, ha lamentado que “sin la participación de EE.UU. y Rusia “la efectividad del tratado se reducirá bruscamente: la zona de su aplicación se reduce cerca de un 80 % y disminuirá bruscamente el número de misiones previstas para 2022”.

En noviembre de 2020, el entonces presidente estadounidense Donald Trump anunció la salida del país del TCA, lo cual no fue una sorpresa, ya que previamente el líder republicano había abandonado el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés) suscrito también en su día entre Washington y Moscú.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, a su vez, elevó el 11 de mayo a la Duma (Cámara Baja del Parlamento) un proyecto de ley sobre la retirada del Tratado de Cielos Abiertos, subrayando que la retirada de EE.UU. del mismo había supuesto una interrupción significativa en el equilibrio de intereses de las partes logrado con la firma del TCA.

El Tratado de Cielos Abiertos, suscrito en 1992 y en vigor desde 2002, permite a más de una treintena de países sobrevolar cualquier parte del territorio del resto de participantes y fotografiar desde el aire con el objetivo de reunir información sobre movimiento de tropas o buques, entre otras actividades militares.

Un avión OC-135B Open Skies de EE.UU. en pleno vuelo.

Fuente: hispantv.com