El ministro de Economía, Martín Guzmán, va a tener un difícil compromiso en 2022 con las cuentas públicas, aún si se aprueba un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en los términos que él propone. Es que el titular del Palacio de Hacienda confirmó ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados que este año va a concluir con un déficit fiscal del orden del 3,5% del PBI, es decir, por debajo de lo que había previsto para este año y casi igual de lo que prevé para 2022 (3,3%). A simple vista, parecería que el tercer año del gobierno de Alberto Fernández va a transcurrir sin mayores exigencias, pero no es así. En el próximo período fiscal Guzmàn va a carecer de recursos extraordinarios que tuvo este año por aproximadamente 0,8 puntos del PBI según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). Suponiendo que el ministro trate de equilibrar las cuentas recortando solo el gasto, aún así el déficit fiscal bajaría muy poco.

Ariel Barraud, economista del IARAF, comentó que ”los recursos extraordinarios que posiblemente no se repitan en el 2022 son las retenciones, que van a seguir altas pero podrían ser 0,3% del PBI más bajas que las de este año”. Ante una consulta de Ámbito, señaló que además “faltará el Aporte Solidario, si no se repite, aunque en este caso, sumó 0,5% del PBI este año por el lado de los ingresos”. El economista recordó que el AS era un impuesto con asignación específica “aunque posiblemente no se hayan ejecutado todos este año”.

Según estimaciones privadas la recaudación de impuestos se encamina a cerrar 2021 por encima de los $10,9 billones, 11% por arriba de la inflación, lo cual es la mejor carta que tiene Guzmán para mostrar ante el FMI.

En tal sentido, el ministro tendrá que prender velas para que el año próximo se mantenga el nivel de actividad. El reemplazo de los 0,8 puntos de diferencia que aportaron los recursos extraordinarios debería provenir del crecimiento y de la mejora de los ingresos de la Seguridad Social, esto es, por mayor empleo. “Esto último podría empujar la recaudación de aportes y de contribuciones para que muestren un 0,6 % del PBI de aumento. Esos recursos arrancaron el primer trimestre de 2021 con caídas, reflejo de la mala situación del mercado laboral, pero al cierre del año están mostrando subas que superan la inflación”, explicó Barraud.

Luciano Laspina, que es el vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados en representación de la oposición, es menos optimista respecto de las proyecciones. Señala que el presupuesto del 2022 es “muy artificial, ya que se aparta de la realidad mucho más que otras veces”.

Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, comentó que el déficit proyectado en el Presupuesto 2022 “se puede lograr pero obliga a ser austero con el gasto el año que viene”. Consideró que si bien la meta del año próximo no luce exigente lo es en la medida en que Guzmán carecerá de los recursos extraordinarios con los que contó este año. Pero difiere respecto de las estimaciones del crecimiento del empleo. “No veo una recuperación del empleo formal”, señaló el economista, quien consideró que “los argentinos aprendimos a sobrevivir generando nuestro propio empleo”. Abram se refirió al incremento de monotributistas en 2021 que superó al de los trabajadores del sector privado. Tampoco cree que las exportaciones puedan ayudar mucho al gobierno en 2022. “Los precios de los productos que exportamos van a ser mucho menores”, señaló. Explicó además que el escenario internacional se puede volver adverso para Argentina porque la inflación de Estados Unidos parece estar desbocada, lo cual obligaría a la Reserva Federal a adoptar medidas monetarias duras, como una mayor suba de la tasa, lo cual impactaría en una baja de los precios de las materias primas. Para el director de Libertad y Progreso el Gobierno debería acelerar el incremento de las tarifas de servicios públicos para reducir el gasto en subsidios. “Hay que recuperar el retraso tarifario, con colchones como son las tarifas sociales”, señaló.

Por su parte. Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, considera que más allá de lo que trate de aprobar el oficialismo en el Congreso ahora, el déficit fiscal del año próximo quedará determinado en el acuerdo con el FMI. “Este año el presupuesto quedó totalmente desfasado. Dijeron que el déficit primario iba a ser de 4% del PBI y terminaron con el 3,5%. Si el año próximo pensaban ir a 3,3% del PBI, quiere decir que el esfuerzo fiscal que pensaban hacer era del 0,7 puntos. Creo que eso le va pedir el FMI que hagan, que terminen el año próximo en 2,8% del PBI o algo menos”, explicó Sigaut Gravina.

Fuente: ambito.com