El documento con la conclusión final del G20 que se llevó a cabo en Roma incluyó, en su jornada final de este domingo, entre otros puntos, uno de los principales reclamos del presidente Alberto Fernández con respecto a la negociación de la deuda con el FMI, esto es, la recomendación por parte del propio G20 al organismo de crédito de revisar su política en cuanto a los denominados “sobrecargos”. Esta mención ilusiona al Gobierno, ya que de prosperar en la votación del board del Fondo (algo aún lejano), la Argentina se ahorraría unos u$S 1000 millones anuales dentro del esquema de repago de la deuda con el FMI.

A ese punto vital se agregó, además, otro, que también fue parte de una propuesta del mandatario argentino: que el G20 sugiera la creación de un fondo de resiliencia con la meta de asistir a los países más vulnerables. En esta línea hubo otro elemento que reforzó esta solicitud: la devolución al FMI por parte de los países más ricos de unos u$s 100.000 millones en Derechos Especiales de Giro (DEGs) de un total de u$s 650.000 millones que fueron emitidos por el FMI para hacer frente al impacto de la pandemia. Esos recursos, y otros cedidos por las potencias globales, podrían ser redistribuidos para los países en problemas, entre ellos la Argentina. La idea fundamental es que como los países más poderosos son, al mismo tiempo, los mayores accionistas del FMI, éstas naciones recibieron proporcionalmente mayor cantidad de ingresos en DEGs y paradójicamente no los necesitan.

Si bien en el marco del G20 las fuentes de la Casa Rosada confirmaron la buena disposición de países importantes dentro del FMI como Francia e incluso Alemania, la cuestión parece no estar tan definida y hasta ser renuente en algún punto entre los socios más importantes como Estados Unidos, la misma Alemania y Japón cuando se trata de votar una modificación de impacto burocrático.

Huelga decir que la recomendación del G20 no implica conformidad del FMI. El organismo se maneja de manera autónoma con respecto al Grupo multilateral, y podría dar señales o incluso enfriar la discusión, algo que en ocasiones ha hecho tanto algún funcionario del gobierno estadounidense como también el propio Fondo.

En este sentido, el comunicado también le planteó enfáticamente al FMI la necesidad de creación de un fondo de Sustentabilidad y Contra la Pobreza, que inyecte recursos en los países más dañados por la pandemia del Covid19.

El presidente argentino tuvo tres intervenciones importantes al margen de los encuentros bilaterales. En la primera de esas ponencias, se mostró muy duro con el organismo, en línea con la estrategia que el Gobierno parece haber definido para tratar de torcerle el brazo a Kristalina Georgieva, la titular del FMI.

“El actual sistema, que prioriza a la especulación por sobre el desarrollo de los pueblos, debe cambiar. La deuda externa que mi gobierno heredó con el Fondo Monetario Internacional y que hoy estamos afrontando es un claro ejemplo de lo que está mal: única en la historia por su monto y por sus condiciones de repago, aprobada para favorecer a un gobierno en la coyuntura, acaba condenando a generaciones que miran impávida el destino que le ha sido impuesto”, dijo el mandatario argentino.

Además, sentenció: “No hay inocentes en esa historia. Son tan responsables los que se endeudaron sin atender las ruinosas consecuencias sobrevinientes, como los que dieron esos recursos para financiar la fuga de divisas en una economía desquiciada”.

“Que nadie se confunda. No vengo a renegar del capitalismo. Vengo a alzar mi voz contra los que han sometido al capitalismo de la producción y el trabajo a la lógica de la especulación financiera. La ética social debe darle contenido a la economía”, dijo.

Reunión de Guzmán con los equipos técnicos del FMI

El ministro de Economía Martín Guzmán se reunirá este lunes con la directora para el hemisferio occidental del FMI, Julie Kozak. El encuentro, que se desarrollará en la embajada argentina de Roma, tendrá como eje la continuidad de las conversaciones de carácter técnico entre a Argentina y El FMI por el repago de la deuda que nuestro país le adeuda al organismo.

Se trata del segundo cónclave en apenas 48 horas teniendo en cuenta que el último viernes, el ministro de Economía mantuvo una reunión con la funcionaria en la sede diplomática argentina en Roma y allí fue que confirmaron el nuevo encuentro.

Como se sabe las negociaciones con el FMI están frenadas, si bien, a nivel político, los contactos entre ambos son fluidos y hasta podría decirse, amables. Ese clima armónico pero estéril en términos del avance de las conversaciones se vio quebrado por las distintas.

Fuente: ambito.com