La pandemia puso de relieve la importancia de los ecosistemas científico tecnológicos de los países. En una nueva muestra del potencial que tiene el sector biotecnológico argentino, durante el primer trimestre de 2022 comenzarán a fabricarse las primeras vacunas desarrolladas íntegramente en el país. Fuentes oficiales anticiparon a Ámbito que los proyectos desarrollados por la Universidad Nacional de San Martín y la Fundación Instituto Leloir vienen mostrando buenos resultados. El avance de estas iniciativas podría generar un millonario ahorro de divisas.

Según pudo saber este medio, el año que viene se desarrollarán los ensayos clínicos de las vacunas desarrolladas por la Universidad Nacional de San Martín y la Fundación Instituto Leloir. Las pruebas que se vienen realizando en animales arrojaron muy buenos resultados y en el Gobierno descuentan que el desempeño en humanos también será óptimo.

La ley de presupuesto 2021 estableció inicialmente una partida anual de $13.000 millones, pero de acuerdo a lo que pudo averiguar este medio la inversión final en vacunas fue cercana a los u$s 1.000 millones. “Desarrollando vacunas en el país podría haber un ahorro muy importante”, señaló un alto funcionario del Gobierno a este medio. En ese sentido explicó que hay tres instancias “importarlas por completo es lo más caro, producir las vacunas en el país ya baja considerablemente el costo, pero desarrollarlas íntegramente traería muchísimos más beneficios”.

En las últimas horas se intensificaron los contactos entre funcionarios del ministerio de Ciencia y Tecnología y las empresas. La expectativa compartida es que el desarrollo de las vacunas en suelo argentino también pueda posicionar al país como una plataforma de exportación para el resto de la región. Incluso, desde distintas reparticiones oficiales ya hubo encuentros bilaterales con autoridades brasileñas para estrechar la cooperación.

La perspectiva es que más allá de la fabricación de las dosis necesarias para inmunizar a toda la población, se avance en la producción de otros medicamentos innovadores. Solo en la nueva planta de Richmond, que se inaugurará durante el verano con la presencia de Alberto Fernández, se podrán generar 500 millones de dosis anuales. En el mismo sentido, las mejoras en las plantas de mAbxience y Sinergium también son auspiciosas.

El rol del Estado sigue siendo fundamental en la articulación del sector. Para que se puedan desarrollar las vacunas, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación que conduce Fernando Peirano ya invirtió más de $620 millones para fomentar a los proyectos seleccionados en las convocatorias.

En las próximas semanas desembolsará $1.000 millones más y también habrá créditos blandos para las iniciativas que más avanzan.

“Hoy fabricar vacunas es garantizar la recuperación económica y también la soberanía. Los países que producen vacunas comenzaron a aplicar antes las dosis y también se anticipó su recuperación económica, mientras que los más rezagados aún siguen atravesando dificultades”, concluyó uno de los funcionarios encargado encabezar los proyectos.

Fuente: ambito.com