Rusia busca venderles aviones de combate a las fuerzas argentinas

El Gobierno de la Federación Rusa, a través del embajador Dmitri Feoktiskov reiteró al ministro de Defensa, Jorge Taiana, el interés de suministrar equipamiento militar a la Argentina. Taiana recibió el miércoles pasado en el Edificio Libertador al diplomático ruso a poco de haberse conocido que el proyecto de Presupuesto 2022 consignaba la operación de Crédito Público (644 millones de dólares) destinada a la adquisición de aeronaves para la Fuerza Aérea con cita expresa del modelo: JF-17 Thunder Bloque III, de fabricación china. Extrañó la inclusión del caza chino en la norma sujeta a la aprobación del Congreso cuando aún no se conoce la selección definitiva del avión que reemplazará al desprogramado sistema Mirage.

La comunicación oficial reflejó que el ministro y el diplomático ruso dialogaron sobre la cooperación de sus respectivos países en defensa. Además el mensaje señaló que conversaron sobre posibles acuerdos para capacitar al personal militar argentino y abordaron la situación de los convenios que están en curso. El embajador siguió la hoja de ruta que había mencionado a Agustín Rossi, al comienzo de la gestión de Alberto Fernández. Acuerdos de cooperación en instrucción de personal militar, cursos específicos para submarinistas, aviadores y dotación de tanques todos a cargo y coste de la Federación Rusa.

Feoktiskov recalcó que la oferta rusa para dotar a la Fuerza Aérea Argentina de un caza de superioridad aérea tiene mejores condiciones de financiamiento que la alternativa de la República Popular China. Rosoboronexport (exportador estatal de armas de Rusia) presentó meses atrás el caza MiG-35 y un entrenador ligero el Yak-130. La mirada local está en el MiG-35, un caza de superioridad aérea, potente y de reconocida maniobrabilidad en combate. Cuenta con sonda de reabastecimiento en vuelo, se comercializa en versión monoplaza y biplaza. El precio ronda los 30 millones de dólares cada uno. Coincidencia o no, el mismo día, por conferencia virtual, Taiana dialogó con el embajador chino Zou Xiaoli, el diplomático felicitó al ministro por su designación en Defensa y recordó el ofrecimiento del caza chino y los programas de intercambio académico y de personal entre los dos países.

La cuestión de fondo que no entra en conversaciones como las que se realizaron ayer, se centra en qué tipo y característica de sistema de armas vendrá integrado al avión. Definir quién será el proveedor del reemplazo para el Mirage es un asunto que involucra el interés nacional de recuperar la capacidad de la Fuerza Aérea para el control permanente del espacio aéreo. También atender de una vez el rol y participación de la industria aeroespacial en programas de compras a extranjeros.

El intríngulis malvinero por la soberanía es el dilema que resulta útil para manipular la decisión política, a propios y extraños. De un lado los tradicionales, Estados Unidos que aún no envió su propuesta (podría incluir el F-16 Fighting Falcon o el F-18 Hornet) y, del otro, China y la Federación Rusa. Optar por aeronaves del proveedor de siempre limita la disponibilidad de armamento y repuestos de sistemas críticos por influencia del veto británico, hacerlo por la opción rusa o el gigante asiático, que no restringen capacidades de armas y equipos parece la solución, aunque a ojos de otros permitiría la entrada de competidores foráneos al mercado regional de cazas de superioridad aérea. La decisión es más compleja incumbe otros tableros como el económico donde el país tiene un condicionante, la deuda con el FMI, un resorte que suele presionarse para desalentar u orientar decisiones locales de implicancia global.

En diferentes think tanks como la fundación Alem (UCR) que dirige José Vila o Argentina Global conducida por Paola Di Chiaro, ex viceministra de Defensa del macrismo se sigue de cerca la política de adquisiciones.

En la fundación Argentina Global se sostiene que las adquisiciones deben ser consecuencia de una estrategia integral “la promoción de la democracia, los derechos humanos y la plena vigencia de las libertades individuales, así como nuestro compromiso con la paz y la seguridad internacionales nos ubica en un espacio dentro del contexto internacional que define nuestros aliados naturales”, sostiene DiChiaro. Uno podría concluir que de ése espacio de países “aliados naturales” saldrían los proveedores de material militar.

Fuente: ambito.com

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