Las enormes columnas de humo que generaría una hipotética guerra nuclear alterarían el clima mundial y devastarían la capa de ozono, poniendo en peligro tanto la salud humana como el suministro de alimentos, ha concluido un nuevo estudio dirigido por el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de EE.UU.

Los autores de la investigación utilizaron avanzados modelos climáticos computarizados y por primera vez se calcularon los efectos combinados de las reacciones químicas que involucran el óxido de nitrógeno, el calentamiento estratosférico, los rayos ultravioleta y la disminución de la fotoquímica (reacciones químicas por la luz solar) como consecuencia de la explosión de bombas atómicas.

Se aplicaron dos hipotéticos escenarios, el primero de una guerra nuclear a escala regional entre la India y Pakistán y un segundo a escala global entre EE.UU. y Rusia. En el primer caso, se generarían 5 megatones de humo, mientras que el otro produciría 150 megatones.

Las secuelas de un conflicto nuclear

Los resultados de los análisis revelaron que un conflicto global destruiría alrededor del 75 % de la capa de ozono en un período de 15 años. La masiva inyección de humo en la estratosfera inicialmente disminuiría la temperatura en la superficie terrestre al bloquear la luz solar, alteraría los patrones de precipitaciones, protegería al planeta de la radiación ultravioleta y al mismo tiempo destruiría la capa de ozono. Al cabo de pocos años, el humo comenzaría a disiparse, con lo que la radiación ultravioleta penetraría con fuerza y facilidad a través de una capa de ozono disminuida.

El escenario de la guerra regional daría como resultado un patrón más atenuado, con una pérdida máxima de ozono del 25 %. Al principio, los rayos ultravioleta aumentarían inmediatamente y las temperaturas disminuirían, pero la capa de ozono se recuperaría gradualmente en unos 12 años a medida que el humo se disipara.

Dado que la capa de ozono protege la superficie de la Tierra de la dañina radiación ultravioleta, dichos impactos serían devastadores tanto para los seres humanos como para el medio ambiente. Los altos niveles de radiación ultravioleta se han relacionado con ciertos tipos de cáncer de piel, cataratas y trastornos inmunológicos. La capa de ozono también protege los ecosistemas terrestres y acuáticos, así como la agricultura.

“Además de todas las muertes que ocurrirían casi inmediatamente [tras las explosiones de las bombas], los efectos climáticos y las secuelas de los rayos ultravioleta serían generalizados”, dijo Charles Bardeen, autor principal del estudio, publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Atmospheres. Los efectos no serían locales de donde ocurriera el conflicto, sino que afectarían a todo el mundo, agregó.

Fuente: actualidad.rt.com

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