El ministro de Economía de Brasil, el ultraliberal Paulo Guedes, agitó este jueves el mercado financiero luego de admitir que podría no cumplir con el techo constitucional del gasto público para liberar unos 30.000 millones de reales (5.330 millones de dólares), para aumentar en el año electoral el subsidio del nuevo plan social de Jair Bolsonaro, llamado Auxilio Brasil.

El techo del gasto público es una bandera del neoliberalismo brasileño incorporada a la Constitución por el gobierno de MIchel Temer en 2016, que impide aumentar por 20 años el presupuesto más allá de la inflación, pero por primera vez Guedes ha dicho que pretende tomar una “licencia” para convertir “más reformista y popular” pero “no populista” a Bolsonaro.

El dólar se disparó 1,7% y está cotizado en el mayor nivel del año, a 5,65 reales, como una reacción del mercado financiero a la maniobra para sustentar los 12 meses de auxilio extra a 17 millones de familias en extrema pobreza. A su vez, el índice Bovespa caía un 2,3%.

El Gobierno anunció que pretende aumentar 20% el plan Auxilio Brasil, que en noviembre reemplazará al Bolsa Familia, el exitoso programa del Partido de los Trabajadores (PT) aplicado en 2003 y que sacó a 54 millones de personas de la miseria.

Los planes sociales nunca fueron actualizados desde 2016, tras la caída de Dilma Rousseff y ahora Bolsonaro pretende dar 100 reales más por 12 meses como parte de una ayuda extra por la pandemia.

Es decir, serán 400 reales (71 dólares) por familia del plan Auxilio Brasil, que pretende ser una pata social de Bolsonaro para enfrentar al expresidente y líder opositor Luiz Inácio Lula da Silva, famoso mundialmente por haber sacado a Brasil del mapa del hambre de la FAO.

Lula reaccionó y sostuvo que el PT defiende elevar el Bolsa Familia a 600 reales (110 dólares). “Bolsonaro tiene que enfrentar el hambre y la miseria del pueblo y darles mucho más porque no es plata de él, es plata del pueblo que está volviendo al pueblo. Le puede dar plata pero le vamos a ganar las elecciones” dijo el expresidente, favorito en las encuestas para los comicios de octubre de 2022 para derrotar al ultraderechista.

Las declaraciones de Guedes sobre perforar el techo del gasto para ampliar por 12 meses los planes sociales fue repudiada por los editoriales de los principales diarios, que lo respaldan casi integralmente en su política económica desde 2019, aunque objetan la figura de Bolsonaro.

El ministro habló de un “waiver” (licencia) para poder anticipar la revisión del techo del gasto horas después de que Bolsonaro dijera en un acto público que la norma constitucional que encasilla las cuentas públicas para controlar el déficit se iba a respetar.

Ultraliberal de la escuela económica de Chicago, Guedes, un financista, tiene como referencia y ejemplo -lo dice públicamente- a la dictadura de Augusto Pinochet en Chile (1973-1990), para la cual ha trabajado en los años ochenta.

El ministro perdió la pulseada interna del Gobierno con el auxilio social luego de que su figura se viera debilitada por el escándalo de los Pandora Papers, al descubrirse que tiene una empresa offshore en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas de 9,5 millones de dólares.

La empresa, según Guedes, está declarada ante el fisco brasileño y no tiene movimientos desde que en 2019 asumió el cargo como superministro de Economía de Bolsonaro.

El principal columnista del grupo Globo Merval Pereira, afirmó que las propuestas económicas de aumento de la ayuda social tanto de Lula como de Bolsonaro pueden perjudicar más a Brasil en 2022.

En línea con el banco Itaú, el grupo Globo defiende editorialmente una tercera vía de la derecha liberal como alternativa a Lula y Bolsonaro, teniendo en cuenta el escenario que dibujan las encuestas.

La puja por el techo del gasto público se produce en medio de un aumento de escenas explícitas de familias con hambre buscando alimentos en basurales y haciendo filas para retirar huesos de los frigoríficos.

Al menos 110 millones de personas, casi el 50%de la población, ha vivido en el último año inseguridad alimentaria en Brasil, aunque en situación directa de hambre existen 19 millones de personas, según los datos oficiales reunidos por la Red Brasileña de Investigación sobre Soberanía Alimentaria (Pessan).

Y así lo ve también el mercado financiero paulista.

En el informe diario, el departamento de economía del banco de inversiones Renascença Dtvm fustigó la pelea del gobierno y la oposición de izquierda por aumentar el gasto público.

“El hecho de que exponentes de la oposición al gobierno federal defiendan valores más altos del programa de sustento de renta, a ejemplo del sugerido por Lula, de 600 reales mensuales, debe ser considerado como un factor adicional de riesgo para el mercado porque puede fomentar más la presión de políticos del gobierno por valores más altos del Auxilio Brasil”, dice el reporte enviado a los inversionistas y los medios especializados.

Fuente: ambito.com

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