Negociación clave con el FMI: que se acepten restricciones cambiarias

Martín Guzmán y Miguel Pesce, junto con el resto de los enviados ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) -con la novedad conocida ayer que se sumará en horas el mismísimo jefe de Gabinete Juan Manzur para darle volumen político al diálogo- avanzan en uno de los capítulos más importantes dentro de la negociación, quizá final, que se inauguró ayer en Washington. Se espera que el staff técnico del organismo que negocia con los funcionarios del país, acepte la continuidad de las regulaciones cambiarias, con un sendero de desmantelamiento lento y de mediano plazo. Al menos hasta el 2025, el año en que teóricamente debería comenzar a pagarse la deuda al Fondo si se cerrara el acuerdo de Facilidades Extendidas en discusión.

Tanto el ministro de Economía como el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que ayer tomaron contacto con los responsables del caso argentino -la norteamericana Julie Kozac y el venezolano Luis Cubeddu- consideran para la negociación que debería tolerarse la continuidad de la actual política cambiaria y se la acepte bajo un compromiso doble. El primero, que la brecha actual superior al 80% se vaya reduciendo, comenzando por una contracción no menor al 40/50% para el próximo ejercicio. La segunda que las reservas del BCRA se recompongan a un ritmo no inferior a los u$s5.000 millones anuales.

Saben además que un compromiso está directamente relacionado con el otro; y que la sustentabilidad del desmantelamiento de las restricciones para el acceso a los dólares para el público y empresas (fundamentalmente el financiero), dependerá de la existencia de divisas en las reservas. Ya que, lo contrario, una apertura acelerada de las compras de dólares sin mejorar las existencias del BCRA, generaría corridas y salidas de divisas y una debilidad cambiaria que profundizaría las falencias del tejido social argentino. Esta fue una de las cuestiones de las que se habló reiteradamente con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, durante las largas negociaciones que se mantienen desde fines del año pasado; y que la funcionaria habría aceptado. Georgieva le habría reconocido a los negociadores argentinos, que sostener los cepos múltiples es necesario, siempre que además haya una política de reconstrucción de reservas y una disminución de la brecha cambiaria.

El número imaginario de reservas que el BCRA debería mostrar anualmente como resultado “azul”, serían no menos de u$s5.000 millones. Y, obviamente, si son más mejor. Para los argentinos es un resultado absolutamente lograble, teniendo en cuenta que se proyectan para este año exportaciones por algo más de u$s70.000 millones, las que podrían transformarse en u$s80.000 en 2022 y alcanzar los u$s100.000 millones en algunos ejercicios.

Un tema central es cerrar la discusión por la reducción de la tasa de interés del acuerdo que firmaría Argentina, y que pasaría del 4 al 1% anual, lo que le permitiría al país ahorrar no menos de u$s6.000 millones en los 10 años de vigencia del acuerdo.

Guzmán viene reclamando la reducción desde febrero de este año. El ministro busca que se le aplique al país el tratamiento que el organismo tiene reservados para sus mejores clientes y que sostienen sus acuerdos financieros en situación de normalidad; y que, a los ojos del Fondo, muestran al mundo planes financieros, monetarios y macroeconómicos sustentables. Obviamente Argentina en su rol de moroso recurrente está excluida del beneficio, y la intención de Guzmán es lograr la masa crítica para que se apruebe aplicar al futuro acuerdo que negocia el país las tasa para los estados que tienen las cuentas en orden.

Además de las buenas artes de Guzmán, será también tarea de la diplomacia política del gobierno de Alberto Fernández la de conseguir el voto norteamericano y el de la Unión Europea para el momento que el tema llegue al board (se supone hacia diciembre de este año o el primer bimestre del 2022). Como adelantó este diario, un paso importante se daría entre el 1 y 2 de noviembre en Glasgow, Escocia, durante la Cumbre del Clima que se organizará en esa ciudad, y donde Alberto Fernández tendría su encuentro personal con Joe Biden. El norteamericano tiene la llave del acuerdo. Con el 18% de los votos en el board, y ante la necesidad de conseguir el 85% de avales, sin Estados Unidos del lado argentino no habría posibilidad de reducir las tasas de interés del Facilidades Extendidas.

Fuente: ambito.com

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