Alberto Fernández y Joseph Biden mantuvieron esta mañana un breve encuentro antes de la primera sesión plenaria de la Cumbre del G20, que se está desarrollado en Roma. Fue un encuentro breve e informal, adonde el jefe de Estado quedó sorprendido por la afectuosidad del Presidente de los Estados Unidos.

“Me fue muy bien con nuestro amigo común”, le comentó Biden a Alberto Fernández, en un código político que es fácil de interpretar.

Biden fue recibido en el Vaticano por Francisco, durante una audiencia que fue histórica por su duración inédita: 90 minutos. El presidente de los Estados Unidos es católico practicante, y su vida se cruzó más de una vez con la vida del Papa.

Francisco le dio consuelo a Biden cuando protagonizó una tragedia familiar, y también sus caminos se cruzaron cuando el Papa acordó con Barack Obama y Raúl Castro descongelar las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. En ese acontecimiento clave del gobierno de Obama, Biden como vicepresidente fue clave en una trama diplomática que aún es secreto de estado.

También es secreto de Estado que el Papa colaboró con Alberto Fernández para transmitir a la Casa Blanca cierta información que debía llegar sin escalas al despacho oval. Francisco contribuyó a exorcizar preconceptos sobre el presidente argentino que -al principio- trabaron el diálogo con la administración demócrata.

Alberto Fernández tiene confianza en Biden. Y esa confianza se habría multiplicado durante su breve encuentro con Biden. El Presidente de los Estados Unidos citó a un amigo común -el Papa-, y eso fue un gesto político que impactó en el jefe de Estado y en los funcionarios que lo acompañaban en el recinto del G20.

La relación diplomática con Biden es clave para la estrategia de negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Estados Unidos controla casi un 16 por ciento de la representación del board del FMI, y ese número es necesario al momento de cerrar el acuerdo de Facilidades Extendidas que necesita la Argentina para refinanciar los 44.000 millones de dólares de deuda externa que contrajo Mauricio Macri.

Sin el apoyo de la Casa Blanca, es imposible avanzar en un acuerdo con el FMI. Macri lo tuvo a Donald Trump para obtener su Stand-By, y Alberto Fernández necesitará de los oficios de Biden para lograr su crédito de Facilidades Extendidas.

Además del encuentro informal con Biden, Alberto Fernández cruzó unas palabras con Yenet Yellen, secretaria del Tesoro de los Estados Unidos. Yellen es la principal asesora económica y financiera de los Estados Unidos, y su opinión es fundamental al momento de apoyar -o no- la estrategia del Gobierno ante el FMI.

Junto Yellen, en el chit chat que mantuvieron durante la primera jornada del G20, estaba David Lipton. Se trata de un halcón de Washington, que cumplía todas las órdenes de Trump en el FMI cuando Christine Lagarde decidió ir al Banco de Europa.

Lipton tiene una posición intransigente sobre Argentina, y será un obstáculo al momento de lograr el respaldo de los Estados Unidos al acuerdo de Facilidades Extendidas que trata de negociar Alberto Fernández y Martín Guzmán con Georgieva y el staff del FMI.

Con todo, a esta altura de los acontecimientos, Alberto Fernández debería estar satisfecho con su primera jornada en el G20. Conoció a Biden y Yellen, y escuchó como Emmanuel Macron -antes de la bilateral que mantendrán hoy en Roma- anunciaba durante las deliberaciones que apoyaba la estrategia de la Argentina ante el FMI.

Fuente: elcomercial.com