Exportaciones agropecuarias: por subfacturación y contrabando la Argentina perdió casi u$s10.000 millones

El Río Paraná es la principal autopista navegable de la Argentina y una de las más importantes del mundo. Por esta ruta se transporta el 80% de la mercadería que exporta la Argentina e ingresa el 95% de las importaciones. Pese a su importancia, la falta de controles le cuesta al país millones de dólares por la subfacturación y contrabando de mercaderías.

La Hidrovía que conecta a la Argentina, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Brasil y que -debido a su extensión- es el segundo corredor natural en Sudamérica y uno de los más extensos del planeta. Pero el actual sistema de explotación comercial tiene serias deficiencias y genera graves perjuicios económicos a la Argentina. El problema central reside en el déficit en materia de controles y regulaciones, lo que facilita el fraude fiscal y las prácticas ilícitas.

Según las conclusiones de un informe realizado por Proyecto Económico, bajo la dirección de la diputada Fernanda Vallejos, y el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE), presidido por Marisa Duarte, considerando el valor total anualizado de las exportaciones de productos contemplados en el capítulo 12 de la Nomenclatura Común del MERCOSUR (NCM) –provenientes del agro- durante la última década (2011-2020) la sumatoria según los datos del INDEC es de u$s39.434 millones, mientras que al observar la suma del valor declarado por las aduanas de destino para estos productos argentinos (porotos y subproductos de soja, granos de maíz, harina y grano de trigo), el valor total declarado asciende a u$s49.220 millones. Esto implica una diferencia de casi u$s10.000 millones, sólo por ese capítulo de exportaciones.

Para la Argentina, el transporte vía el Río Paraná es clave en el comercio internacional de productos agropecuarios, principal fuente de divisas. La falta de controles hace que también sea un canal de evasión por el cual se escapan los tan necesitados dólares para la economía. Coexisten allí, el transporte de mercaderías lícitas con el contrabando de bienes lícitos como granos y petróleo, hasta el tráfico de estupefacientes y la trata de blancas. El fisco argentino pierde millones de dólares por la subfacturación de exportaciones y el contrabando. Es también la puerta de salida de cargamentos de drogas desde Sudamérica hacia Europa y Estados Unidos, sorteando los controles sin grandes dificultades.

El informe explica los principales perjuicios económicos que le ha generado al país la desregulación de la red troncal del Paraná y advierte también respecto de la necesidad de replantear el modelo de explotación. A lo largo de los 820 kilómetros de esa vía navegable, operan 18 puertos de los cuales 14 están concesionados al sector privado, que reciben por año carga transportada en 1.200.000 camiones y 250.000 vagones de carga en tren.

Evasión y contrabando

De acuerdo a un estudio (2017) del Instituto WIDER, organismo dependiente de la ONU, la Argentina figura entre los cinco países del mundo con mayor pérdida de ingresos fiscales a manos de las empresas trasnacionales. De allí que se esfumen miles de millones de dólares que el Estado deja de recaudar por la diferencia entre lo que se declara al salir y lo que realmente se transportó. “Cerca de 20% de las ventas argentinas de estos productos al resto del mundo no se declaran en el país”, sintetiza el informe.

“La subfacturación de exportaciones está asociada a graves perjuicios sobre el desenvolvimiento económico del país y del Estado, dado que se vincula a la evasión tributaria, por una parte, así como a la fuga de divisas y el funcionamiento de mercados paralelos e ilegales del dólar, por otra”, sostiene el informe.

¿Cómo es la maniobra para engañar al Estado argentina? Los puertos clandestinos están ubicados estratégicamente en los terrenos bajos de la Hidrovía. Los barcos parten de Paraguay bajando el Paraná y cargando producción a lo largo de la costa argentina. El fin de la maniobra es hacer pasar soja argentina por paraguaya porque en el país limítrofe no se pagan retenciones a las exportaciones de granos.

Dados los tratados internacionales las autoridades argentinas no pueden abordar los barcos y las fiscalización solo puede hacerse en el puerto de San Lorenzo, destino final, donde ya es imposible diferenciar entre granos argentinos y paraguayos.

El Paraná en números

La Argentina cuenta con alrededor de 70 puertos fluviales y marítimos dedicados a la actividad comercial. La mayoría de ellos son de uso privado y de propiedad de empresas exportadoras vinculadas con distintos sectores de la economía.

El transporte fluvial se encuentra centralizado en los ríos de la Plata, Paraná, Paraguay y Uruguay. Los puertos más importantes son Rosario, Buenos Aires, La Plata, San Lorenzo, Santa Fe, Campana, San Nicolás, Goya, Reconquista, Barranqueras, Formosa, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay.

Hay otro dato que resulta significativo, el 50% de la jurisdicción de la mal llamada Hidrovía se encuentra en manos de la Argentina. Sin embargo, de acuerdo al secretario General del Centro de Patrones de Cabotaje, Julio González Insfrán, la marina mercante local sólo transporta el 2% de toda la carga por esta vía fluvial.

En tanto, el 90% de este tráfico se embarca por la flota paraguaya mientras que el 8% restante, tanto contenerizada como a granel, se reparte entre uruguayos y bolivianos.

Es decir, la Argentina afronta el costo del dragado y el balizamiento a través del Presupuesto Nacional, pero el negocio del flete lo hacen buques de banderas extranjeras. Entre 1989 y 2010, el transporte de mercaderías se multiplicó sensiblemente, pasando de 700.000 a casi 17,4 millones de toneladas al año, para continuar creciendo en forma exponencial, hasta superar los 100 millones de toneladas anuales en la actualidad.

Fuente: ambito.com

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