Advierten que la suba en precio internacional de alimentos no se trasladó a inflación en otros países de la región

Un informe del Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea señaló que la suba en el precio internacional de los alimentos no se trasladó a la inflación interna de otros países de la región, a diferencia de lo que ocurrió en Argentina.

El editorial del trabajo, escrito por Juan Manuel Garzón, marcó que el valor de los alimentos a nivel global subió a un promedio del 3,2% mensual entre enero y mayo de este año, según datos de Naciones Unidas, cuando en el mismo período del año pasado apenas habían ascendido 0,6%.

Cabe recordar que el Gobierno señaló a este factor como uno de los más importantes a la hora de explicar los elevados aumentos de precios que hubo en el país durante los últimos meses. En ese sentido, con el objetivo de desacoplar los precios externos de los internos, se tomaron medidas como las restricciones a las exportaciones de carne.

No obstante, Garzón mostró que esta situación coyuntural no impactó en la inflación de otros países latinoamericanos que también comercian alimentos.

El informe reflejó que en Argentina los precios de los alimentos subieron a un ritmo del 4,4% mensual en el primer cuatrimestre, cuando entre enero y abril de 2020 habían subido 3%. En contraposición, la inflación promedio de otros ocho países del continente fue del 0,4% en el mismo lapso de tiempo e incluso fue más baja que la del año pasado.

En particular, cuatro países mostraron desaceleración respecto de 2020 (Chile, Uruguay, Costa Rica y Brasil), tres de ellos aceleración (Perú, Bolivia y Colombia) y el último no presentó cambios (México). Desde el IERAL enfatizaron que Brasil y Uruguay, “dos países limítrofes y quizás más comparables por canastas de consumo con Argentina” mostraron tasas del 0,4% y 0,5% mensual en 2021.

Garzón explicó que la suba de los precios internacionales no siempre impacta en el mercado interno debido a varios factores: cuestiones de manejo prudencial de la macroeconomía (política monetaria y cambiaria), aspectos microeconómicos (ya que a nivel doméstico toman relevancia otros costos como los de transporte, los logísticos, comerciales y aquellos vinculados con las industrias que agregan valor) y también de conformación de canastas (las canastas que se utilizan para medir la inflación incluyen productos que no se comercian con el exterior).

“Los precios a nivel consumidor de los alimentos se muestran bastante estabilizados en la región, habiendo transcurrido ya varios meses del ciclo internacional alcista de commodities y alimentos, e incluso con varias monedas de la zona perdiendo valor (y no poco, entre el 1% y 2% de depreciación mensual en países como Brasil o Uruguay este año)”, resaltaron el analista.

“La realidad de estos países revela que la elevada inflación de Argentina en estos productos (una tasa que es 11 veces la tasa media de la región) y su aceleración en el 2021, no puede estar anclada en el contexto externo y debe encontrarse una mejor explicación de ella, seguramente más asociada a la política monetaria y la organización económica del país”, agregaron.

Fuente: ambito.com

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