Netanyahu mantiene los desalojos en Jerusalén Este pese a la condena internacional

Israel “rechaza firmemente” las presiones para que no se construya en Jerusalén este, dijo el domingo el primer ministro Benjamín Netanyahu, tras días de disturbios y una condena internacional generalizada por el plan para desalojar a palestinos de viviendas que reclaman colonos judíos.

La incertidumbre por el futuro del barrio de Sheik Jarrah, en Jerusalén Este, avivó los enfrentamientos diarios y cientos de palestinos resultaron heridos durante la represión de sus manifestaciones este fin de semana.

El gobierno de Joe Biden en Estados Unidos dijo el sábado que estaba “profundamente preocupado” y que quería que “las autoridades se acercaran a los residentes con compasión y respeto”.

Arabia Saudita, líder de las monarquías del Golfo Árabe, denunció estos posibles desalojos de palestinos. Irán, Túnez, Pakistán, Turquía, Jordania y Egipto condenaron las acciones israelíes.

Y el cuarteto para Medio Oriente (Estados Unidos, Rusia, la ONU y la UE) llamó a Israel a “actuar con moderación”.

Jerusalén Este es uno de los territorios que los palestinos buscan para un futuro Estado. Las negociaciones con Israel, patrocinadas por Estados Unidos, se estancaron en 2014. Tel Aviv considera que toda Jerusalén es su capital, un estatus que no es reconocido por la mayor parte de la comunidad internacional.

“Rechazamos firmemente la presión para no construir en Jerusalén. A mi pesar, esta presión aumentó últimamente”, dijo Netanyahu durante un discurso televisado antes de las conmemoraciones nacionales de la captura israelí de Jerusalén Este en una guerra de 1967.

“Les digo también a nuestros mejores amigos: Jerusalén es la capital de Israel y al igual que toda nación construye en su capital y construye su capital, nosotros también tenemos derecho a construir en Jerusalén y a construir Jerusalén. Eso es lo que hemos hecho y lo que seguiremos haciendo”, agregó el primer ministro.

La tensión en Jerusalén Este derivó en enfrentamientos entre la policía israelí y los palestinos en torno a Al-Aqsa, la tercera mezquita más sagrada del Islam, en pleno mes de ayuno del Ramadán.

El sábado por la noche, Laylat al-Qadr, la noche sagrada del Islam, jóvenes palestinos lanzaron piedras, encendieron fuegos y derribaron barricadas policiales en las calles que conducen a las puertas de la Ciudad Vieja amurallada, mientras los agentes a caballo y con equipo antidisturbios usaban granadas aturdidoras y cañones de agua para repelerlos.

La violencia alrededor de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén y la Ciudad Antigua es la peor que se ha visto desde 2017.

Los enfrentamientos abarcaron partes de Cisjordania, y a primeras horas del domingo se lanzó un cohete desde Gaza “hacia territorio israelí”, informó el ejército israelí, que añadió que su aviación respondió bombardeando “un puesto militar de Hamás” en el sur de la Franja.

El papa Francisco pidió este domingo el fin de la violencia en Jerusalén, diciendo que seguía los acontecimientos con preocupación e invitando a las partes a buscar soluciones para respetar la identidad multicultural de la Ciudad Santa.

“La violencia engendra violencia, detengan los enfrentamientos”, dijo a peregrinos que se reunieron en la Plaza de San Pedro en Roma.

Fuente: ambito.com

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