Guzmán ajusta estrategia de fondeo: más tasa, letras a junio y Lecer sin techo

En busca de hilvanar otra importante colocación de deuda en pesos que le permita dar una señal de prudencia monetaria al mercado en plena segunda ola de la pandemia, el Ministerio de Economía ajustó su estrategia e hizo un sustancial retoque en el menú ofrecido. Para la licitación de este miércoles, en la que saldrá a buscar un piso de $110.000 millones, la Secretaría de Finanzas desempolvó dos títulos a solo dos meses de plazo, subió un punto la tasa de interés máxima de las letras con vencimiento en octubre y propuso tres instrumentos sin precio mínimo, incluida la letra indexada a abril de 2022, que fue el gran atractivo de la última subasta.
 
El equipo de Finanzas, encabezado por Mariano Sardi y Ramiro Tosi (secretario y subsecretario, respectivamente), ofrecerá cinco letras mañana entre las 10 y las 15. Habrá dos Letras a Descuento (Ledes), dos Letras a Tasa Variable que ajustan por la tasa de Pases a siete días del Banco Central (Lepase) y una Letra atada a la inflación (Lecer).

La principal novedad será la reapertura de una Ledes y una Lepase con vencimiento el 30 de junio, es decir, a apenas dos meses de plazo, que en esta oportunidad no tendrán precio mínimo. Esto significa que en los hechos el Gobierno no fijó una tasa máxima a priori: el mercado pedirá el rendimiento que desee y Economía dispondrá el nivel donde quiera hacer el corte. En cada una buscará al menos $20.000 millones. La misma estrategia utilizará para la Lecer que expira el 18 de abril de 2022: en la última licitación, esta letra captó casi la mitad de los pesos colocados a una tasa de CER más 1,9%, pero esta vez no tendrá tope. El monto objetivo para este instrumento será de $10.000 millones, aunque el mismo es ampliable.

Sí tendrán precio mínimo la Ledes y la Lepase al 29 de octubre que reabrirá Finanzas y con las que buscará captar $60.000 millones entre ambas. El piso fijado refleja una suba de un punto en la tasa máxima ofrecida con anterioridad. Esta vez el tope se ubicará en 40,75% y 40,5% nominal anual, respectivamente. Un movimiento que muestra la intención de pagar un premio por estirar el plazo en los instrumentos no indexados.

Ese será el combo con el que el Martín Guzmán buscará aspirar una importante masa de pesos e intentará cerrar abril sin pedirle fondos al BCRA para cubrir el déficit fiscal del mes o, al menos, apelar a una muy baja emisión, como contó Ámbito. Un objetivo que luce más accesible luego de la licitación de la semana pasada, en la que Economía se repuso de dos traspiés y captó financiamiento neto por $74.390 millones. Esta semana el desafío es renovar los casi $124.000 millones que vencen.

“Los cambios muestran que el Gobierno quiere juntar bastantes pesos”, consideró la economista Lorena Giorgio. Y se explayó: “Ya era momento de tocar las tasas porque en las últimas licitaciones el mercado lo pedía. Esta vez pareciera que van a convalidar más. Creo que se hizo para dar una señal al mercado”.

El presidente de Patente de Valores, Santiago López Alfaro, coincidió y destacó que “por primera vez en mucho tiempo no hay precio mínimo para las letras cortas”. Pero aclaró que esto no quiere decir que Finanzas vaya a pagar cualquier tasa: “Si son unas décimas más de lo que tenía previsto y hay mucha plata, probablemente se estire pero dependerá de lo que ofrezca el mercado”. Respecto de la Lecer, señaló que, más allá de que esta vez no tiene techo, seguramente intentará pagar una tasa similar a la de la licitación pasada (1,9%) ya que los bonos a plazos similares rinden por debajo de ese nivel en el mercado secundario y los instrumentos indexados tienen alta demanda.

En esa línea, López Alfaro remarcó que el Gobierno tiene margen para absorber una gran cantidad de pesos y fondear al Tesoro en el mercado: “Muchos se pusieron catastróficos por el rebote del dólar paralelo, los traspiés en dos colocaciones y el dato de inflación de marzo. Pero hubo un buen trabajo en la parte corta de la curva y, por las regulaciones, hay muchos pesos cautivos. Después de las dos licitaciones flojas, se ajustó la tasa y los plazos. Los pesos se los van a llevar porque están ahí. Es difícil que se complique mucho la renovación de la deuda de corto plazo cuando hay un buen contexto externo: el precio de la soja (subió ayer a u$s577 por tonelada), la recuperación de Brasil”.

Giorgio, por su parte, señaló que será clave estirar más los plazos de las colocaciones. Según sus cálculos, con un financiamiento neto de $35.000 millones mensuales aproximadamente el Gobierno lograría cubrir el 45% del déficit anual en el mercado. “Hasta ahora viene en línea, pero cerca del 70% de lo emitido vence este mismo año y eso complejiza el rollover durante el segundo semestre porque sube las necesidades de financiamiento bruto. La Lecer a 2022 puede servir para extender un poco y es una buena señal en ese sentido que le hayan sacado el precio mínimo. La deuda indexada es más peligrosa pero hoy es el único instrumento en pesos que toma el mercado a más de seis meses”.

Fuente: ambito.com

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