“China definitivamente se está cerrando: parece que hemos vuelto a los años 90”

Y la situación no hace más que empeorar: el año pasado, el país expulsó a al menos 18 corresponsales extranjeros. A ellos se sumó la salida del periodista de la BBC John Sudworth este mes, que se trasladó a Taiwán ante el acoso y la persecución de las autoridades.

“China definitivamente se está cerrando”, advierte Jeremy Goldkorn, “parece que estamos de vuelta en los años 90”.

Goldkorn estuvo viviendo dos décadas en el país y es hoy un analista de referencia, como editor en jefe de SupChina y cofundador del podcast Sinica, dos medios que explican China a Occidente derrumbando estereotipos.

Con él conversamos sobre el cambio en cuanto a la prensa extranjera, pero también sobre el poder real del Partido Comunista, los abusos contra la minoría uigur musulmana en Xinjiang o la diplomacia de las vacunas china en Paraguay.

¿Está China cerrando sus puertas a la prensa extranjera?

En una palabra, sí. Les está haciendo más difícil entrar y lo está haciendo de diferentes maneras: por ejemplo, ralentizando el proceso de otorgar un visado o con el tipo de comportamiento que alejó a John Sudworth, que es acoso puro y duro.

Y también lo hace negándose a renovar sus visas, como hizo con tres medios estadounidenses, en represalia por decisiones de EE.UU. el año pasado.

Pero también se está haciendo más difícil trabajar en China.

Así que definitivamente se está cerrando, parece que estamos de vuelta en los años 1990, antes del gran flujo de corresponsales que llegó a Pekín de cara a las Olimpiadas. Están volviendo atrás en el tiempo.

¿Cree que los galardonados reportajes de John Sudworth sobre la situación en Xinjiang fueron la principal razón de la campaña de presión de las autoridades hacia él y su familia?
Sí lo creo.

Tiene sentido, porque fue la información crítica de mayor prominencia que dio y, si te fijas, en los últimos dos meses, el gobierno chino ha redoblado una campaña de propaganda intensa y bien financiada sobre Xinjiang que va desde periodistas de medios estatales y otros medios en Twitter a costosos documentales de CGTN [el servicio en inglés de la cadena estatal china] o el film propagandístico que fue proyectado en la embajada australiana.

Por tanto, su trabajo [el de Sudworth] en Xinjiang parece ser la razón más lógica por la que incrementaron el acoso.

Fuente: www.bbc.com

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