Gildo Insfrán omite las recomendaciones de la Casa Rosada, aunque suma apoyo por el blindaje de la frontera con Paraguay

Con conocimiento de causa, el funcionario nacional oscilaba entre la incredulidad y la resignación. “Vino y nos dijo a todo que sí. Asimiló la piña y ahora se hace el distraído”, reflexionaba el dirigente en relación al mandatario formoseño Gildo Insfrán, a quien la semana pasada la primera línea del gobierno de Alberto Fernández le pidió “cambios” que frenen la violenta represión y las protestas que se vienen repitiendo en la provincia en rechazo a sus restrictivas políticas por el combate al coronavirus.

Pasados unos días, el enojo se combina con la “comprensión” de la situación sanitaria. “Hay cosas que están mal y se las marcamos. Pero la frontera con Paraguay es la más caliente del país, si abre un poco se le complica todo”, expresaron a LA NACION muy cerca del Presidente. Anoche, hasta esa línea fronteriza, viajaron diputados opositores para reclamar contra Insfrán.

En coincidencia con nuevos incidentes con dirigentes opositores, que intentaron anoche ingresar a la provincia y fueron demorados, en el Gobierno no dejaban de sorprenderse con las declaraciones de Insfrán, que dos días después de recibir el “reto” de la Casa Rosada culpó a los comerciantes que protestan por el rebrote de contagios y a los medios nacionales que lo “bombardean” y que “piensan que pueden venir a enseñar cómo tenemos que trabajar en la emergencia”.

“Le pedimos celeridad en la vacunación, que salga de la fase 1 hacia la fase 2 y que cambie su gabinete. Hizo todo lo contrario”, se enojaron en un despacho importante de Balcarce 50 sin poder creerlo del todo. De todos modos, en la Casa Rosada hay quienes creen que el manejo de Insfrán “no es muy distinto del que hace (Gerardo) Morales en Jujuy”, y que prima una mirada “muy porteña” sobre lo que ocurre en una de las provincias más pobres del país, que es gobernada por el mismo mandatario desde hace 25 años.

El presidente Alberto Fernández saluda el formoseño Gildo Insfrán en el act​o del lunes pasado, en el Museo del Bicentenario de Casa Rosada

Hace diez días, Insfrán participó en el Museo de la Casa Rosada de la firma de un acta-compromiso con las políticas de género. Cuando pasó a estampar su firma, el Presidente lo saludó con un cálido abrazo, aunque el gobernador formoseño debió conformarse con alguna reunión formal (con el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis) y mayoría de charlas informales con otros funcionarios y el propio Presidente. “El trato fue frío, no hubo escupidera esta vez”, lo describió un testigo del paso porteño de Insfrán, que gobierna la provincia desde 1995.

Las recomendaciones, sobre todo en boca del ministro del Interior, Eduardo de Pedro, incluyeron un recordatorio muy preciso de dos hechos: la violenta muerte de María Soledad Morales en Catamarca, que se llevó consigo al clan Saadi a principios de la década del noventa, y la intervención ordenada por Néstor Kirchner a Santiago del Estero en 2003, que terminó con el poder “eterno” del caudillo Carlos Juárez en esa provincia.

Desconfiados, en el Gobierno miran ahora el calendario y apuntan al próximo viernes, cuando en Catamarca se reúnan otra vez los gobernadores del Norte grande, con la prevista presencia del Presidente. “Hasta allí veremos y evaluaremos. Y él tendrá que ver como hace para explicar sus medidas”, agregaron desde otro despacho cercano al del Presidente. Pensado para analizar un mega plan de obra pública para la región, el grupo de mandatarios tendrá la situación social, sanitaria y política de Formosa como agregado obligatorio en el temario.

Preocupación por malestar en el Norte

Precisamente entre sus colegas del norte abundaban las críticas solapadas y el temor a la extensión de las protestas. “Todos vemos con atención lo que pasa allá, y sabíamos que podía haber rechazo en la población. Gildo es el que aplicó las medidas más duras en todo el país. Y hoy no sé si podés volver a fase 1”, reflexionaron cerca de otro de los mandatarios norteños. Los problemas de Insfrán “contagiaron” a Corrientes, dónde el radical Gustavo Valdés debió responder por el ministro de Salud, Ricardo Cardozo, quien esta semana chocó en una camioneta oficial que contenía 900 dosis de la vacuna Sputnik V. “Me quieren equiparar con Insfrán, las acusaciones son políticas”, se lo escuchó decir al mandatario radical, molesto por la “campaña” de acusaciones sobre irregularidades repetidas por medios afines al kirchnerismo por el caso. El santiagueño Gerardo Zamora es otro de los preocupados por las protestas sociales, mientras que el tucumano Juan Manzur tiene otras preocupaciones: vive un verdadero hervidero, aunque esta vez es por su pelea abierta con el vicegobernador Osvaldo Jaldo.

Entretanto, un grupo de comerciantes formoseños dejó en la puerta de Balcarce 50 un petitorio para el Presidente, y una de las secretarias del primer mandatario les prometió “analizarlo” y darles una respuesta. Según Pablo Siddig, de Comerciantes Unidos (CUF), “no tuvimos aún la respuesta que esperábamos. Volveremos a la Casa Rosada si no la hay, y lo haremos semana tras semana si es necesario”, dijo a LA NACION el comerciante radicado en Formosa.

La oposición, en tanto, está decidida a acompañar los reclamos. “Quienes reclaman no son políticos, sino comerciantes, jóvenes con sus padres que reclaman educación. La expectativa era que el Gobierno encarrilara las cosas, pero parece que Insfrán redobla la apuesta”, reflexionó ante LA NACION el senador Luis Naidenoff (UCR-Formosa). “Sólo piden que Formosa no sea un país aparte, que podamos circular y trabajar”, agregó el senador, que junto a otros legisladores motorizó reclamos ante la Corte Suprema y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el plano internacional.

Fuente: La Nacion

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