El oficialismo busca devolverle racionalidad al Impuesto a las Ganancias tras ocho años de distorsiones

A pesar de ser uno de los impuestos más progresivos, Ganancias ganó una gran centralidad en el debate político de los últimos años. De hecho fue la principal demanda detrás de las grandes marchas opositoras que logró reunir a un sector del sindicalismo con el macrismo en los últimos años de gestión de Cristina Kirchner. Fue además, y a la luz de esos reclamos, una de las principales promesas de la campaña que finalmente depositó a Mauricio Macri en la Casa Rosada.
 
Los reclamos en aquel entonces y hoy, sin embargo, no estaban exentos de justificación. Por acción u omisión, el verdadero espíritu del Impuesto a las Ganancias se fue desvirtuando. Si sobre el final del gobierno de Cristina Kirchner la falta de actualización de las escalas de las alícuotas hizo que tributaran en la misma proporción quienes superaban por poco margen el mínimo no imponible como quienes lo hacían con gran holgura, a ello se contrapuso la reforma que impulsó el gobierno de Macri que lisa y llanamente duplicó la cantidad de trabajadores alcanzados por el tributo.

Sergio Massa anticipó el debate en Diputados por Ganancias

Fueron estas marchas y contramarchas los que desvirtuaron por completo el cariz progresivo de este tributo y que alimentaron los discursos ultraliberales siempre afectos a la eliminación de impuestos, en especial los progresivos, y la reducción del Estado.

Diputados se apresta ahora a darle media sanción a un proyecto de reforma del Impuesto a las Ganancias que promete corregir las distorsiones que experimentó en por lo menos los últimos 8 años.

Es que la elevación del mínimo no imponible a un nivel relativamente alto (150 mil pesos brutos) y su actualización automática por el índice Ripte (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables) promete devolverle a este tributo la progresividad con la que nació y volver a alcanzar a una porción razonable de los trabajadores registrados.

Al texto original de la iniciativa del gobierno de Alberto Fernández se introdujeron en las últimas semanas una serie de modificaciones impulsadas por la oposición y el sindicalismo. El proyecto cuenta con un amplio respaldo de todo el arco político por lo que se da por descontada su sanción.

La elevación del mínimo no imponible a 150 mil pesos brutos permitirá que más 1,2 millones de trabajadores y jubilados dejen de pagar este año Ganancias (la modificación será retroactiva al 1° de enero, por lo que quienes hayan visto deducciones en concepto de Ganancias en enero, febrero y marzo percibirán la devolución correspondiente de acuerdo al nuevo mínimo no imponible en abril).

La reforma no solo mantiene la mayor estratificación de las alícuotas que aprobó el macrismo en 2016 y que puso fin a la distorsión heredada del gobierno de Cristina Kirchner. También pondrá fin a las nuevas distorsiones que generó, precisamente, la reforma de 2016.

Aunque llegó a la Casa Rosada con la promesa de que ningún trabajador pagaría Ganancias, entre 2016 y 2019 el promedio de trabajadores y jubilados alcanzados por este tributo durante el gobierno de Macri se duplicó. El 21% de los trabajadores y jubilados pasaron a estar alcanzados por Ganancias frente al 12% que lo tributaba en el gobierno anterior.

En su presentación ante el plenario de comisiones de Diputados que debaten el proyecto, el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, aseguró que “con el mínimo no imponible vigente se llegaba a dos millones de personas alcanzadas por el impuesto y la modificación que proponemos permitirá volver a valores históricos, que era de entre el 8 y el 10% de los trabajadores asalariados”.

En efecto, el proyecto del oficialismo promete devolver este promedio a sus niveles históricos según un estudio difundido días atrás por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) que indica que menos del 10% de los trabajadores registrados y jubilados estarán alcanzado por este tributo.

Ganancias: presentaron un proyecto para eximiar a 1,2 millones de personas

El gobierno de Cambiemos cerró su gestión en diciembre de 2019 con “el 23,2% del total de trabajadores y trabajadoras del sector público y del sector privado pagando Ganancias”. Así durante esos cuatro años se pasó de 1,2 millones de personas alcanzadas por el impuesto hacia fines de 2015 a 2,3 millones a finales de 2019″. Prácticamente se duplicó en términos nominales la cantidad de personas alcanzadas por Ganancias, señala la Undav.

En tanto entre 2003 y 2015 se registró un promedio del 12,5% de trabajadores y jubilados por Ganancias.

Con los años el Impuesto a las Ganancias se transformó en el segundo tributo principal en términos de recaudación, sólo por detrás del IVA (el tributo más regresivo de todos).

La medida, que implicará un esfuerzo fiscal de cerca de 40.000 millones de pesos que se dejarían de recaudar con un impuesto progresivo, significará sin embargo un fuerte impulso al consumo ya que se prevé que este dinero extra del que dispondrán más de 1,2 millones de trabajadores y jubilados, esta transferencia directa a sus bolsillos, se vuelque al mercado interno y ayude a dinamizar la recuperación económica luego de tres años de recesión.

Fuente: minuto1.com

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