El Parlamento de Canadá acusó a China de cometer un genocidio en Xinjiang

El Parlamento de Canadá adoptó el lunes una moción no vinculante que equipara el trato de China a su minoría uigur con un “genocidio”, una decisión que Beijing calificó de “provocación maliciosa”.

La moción, presentada por iniciativa de los conservadores (oposición), fue adoptada en la Cámara de los Comunes por 266 votos a favor (de los 338), y sin votos en contra. El texto aprobado también pide al gobierno de Justin Trudeau que oficialice esta decisión. Los ministros del gabinete fueron prácticamente los únicos que se abstuvieron en la votación.

El texto reconoce que “los uigures en China han estado y están sujetos a un genocidio”.

“Los conservadores pedimos al gobierno liberal que respete el Parlamento y reconozca oficialmente que está ocurriendo un genocidio en China”, dijo su líder, Erin O’Toole, quien desde hace meses exige al gobierno canadiense que endurezca su postura contra Beijing.

“Detengan el genocidio uigur”

“El Gobierno de Canadá se toma muy en serio cualquier alegación de genocidio”, respondió el canciller, Marc Garneau, recordando que Canadá prefiere un enfoque común con sus aliados sobre este tema.

Trudeau admitió el viernes que “se han reportado enormes violaciones de derechos humanos en Xinjiang”. El primer ministro precisó al final de una reunión del G7 que Canadá estaba consultando con sus socios de la comunidad internacional sobre el uso del término “genocidio”, ya utilizado por la administración del expresidente estadounidense Donald Trump.

Un alto funcionario del gobierno dijo que declarar algo en el Parlamento no va a obtener resultados adecuados en China y que es necesario trabajar con aliados y socios internacionales. El funcionario habló bajo condición de anonimato por no estar autorizado a hablar públicamente del asunto.

El ministro liberal de Asuntos Exteriores, Marc Garneau, se abstuvo como el resto del Gabinete. Dijo en una declaración que debería haber una investigación internacional creíble en respuesta a las acusaciones de genocidio. “Seguimos profundamente perturbados por los horribles informes sobre violaciones de los derechos humanos en Xinjiang, incluido el uso de la detención arbitraria, la reeducación política, los trabajos forzados, la tortura y la esterilización forzada”, dijo Garneau.

Por su parte, la embajada china en Canadá emitió un comunicado en el que tildaba la moción de “acto vergonzoso”, calificando a los legisladores canadienses de “hipócritas y sinvergüenzas” por usar “la excusa de los derechos humanos para participar en una manipulación política en Xinjiang con el fin de interferir en los asuntos internos de China”.

Los diputados canadienses señalan el “adoctrinamiento político y antirreligioso”, el “trabajo forzoso” y la “destrucción de sitios culturales” que sufre esta minoría musulmana en Xinjiang.

Según expertos extranjeros, más de un millón de uigures están detenidos en campos de reeducación política. Beijing lo niega y afirma que se trata de centros de formación profesional destinados a distanciarlos del terrorismo y el separatismo. Las autoridades chinas atribuyen varios ataques a miembros de esta minoría.

Imagen de archivo de unos trabajadores caminando por el perímetro de lo que es conocido oficialmente como un centro de educación vocacional

Las relaciones entre Canadá y China atraviesan una crisis sin precedentes desde la detención a finales de 2018 del exdiplomático canadiense Michael Kovrig y su compatriota Michael Spavor, acusados de espionaje.

Estos arrestos se produjeron unos días después de que Canadá detuviera a la ejecutiva de Huawei Meng Wanzhou. La directora financiera del gigante chino fue arrestada a petición de la justicia estadounidense acusada de fraude bancario.

Fuente: infobae

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