Vuela el precio del pollo: el kilo pasó de $90 a $160

Llenar los platos en la mesa sigue siendo el mayor desafío para las familias argentinas que, acostumbradas a las constantes subas en los precios de la comida, aumentaron su consumo de pollo cuando en diciembre se disparó el precio de la carne vacuna. La opción más accesible duró poco, en el arranque de enero se encontraron ya con que el kilo pasó de rondar los $90 a los $160 que se ofrece en la actualidad en las pollerías.

El pollo suele ser la opción más económica en tiempos de austeridad, pero en los últimos dos meses el precio del kilo pasó de ser de $90 a estabilizarse en los $160, con una suba en el último mes de casi el 50%, según pudo relevar Crónica en distintas carnicerías y pollerías del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

“El valor del proveedor aumentó un 10% y nosotros lo tuvimos que trasladar a precios”, explicó a este diario Miguel Clavel, empleado de la carnicería El Gauchito, de la localidad de Lanús.

En ese sentido, factores como “los costos de traslado, la refrigeración y el precio de la nafta influyen, tanto como los alimentos que les dan a los animales”, agregó la trabajadora de la carnicería Los Pibes, de la ciudad de Remedios de Escalada, Roxana Gutiérrez.

A la parrilla

Ahora que las diferencias con el precio de la carne vacuna se achicaron, el pollo dejó de representar un ahorro significativo para los trabajadores. En los últimos meses, a la hora de darse un gusto y encender la parrilla, si el kilo de asado costaba entre $500 y $650, un pollo mediano de tres kilos que valía entre $270 y $300 podría resultar atractivo. Pero a $500 ya no tanto.

 
Si se consigue el corte de tira de asado que el Gobierno nacional anunció para este fin de semana a $400 en grandes góndolas de 1.600 puntos de venta, el clásico de la parrilla pasa a resultar más barato para los consumidores.

Variedad

El kilo de suprema de pollo sin piel es a $440 de lo más caro que hay en el sector pollería, mientras que el kilo de pata y muslo está a $175 aproximadamente, una alternativa que también sufrió aumento en el último mes. En cuanto a los elaborados, dos kilos de supremas de pollo cuestan $880.

Por su parte, la opción más barata es la de las alitas, con un precio por kilo de $75, por lo que Gutiérrez señaló que “mucha gente pide más alitas últimamente”, y se llevan “el pollo trozado, que es alita y pata y muslo, para poder ahorrar más”, aunque aún así el precio por kilo es de $260

Frente a este panorama, Clavel sostuvo que “la gente se maneja más con tarjeta de crédito y menos con el efectivo”, mientras que “busca promociones, de qué es lo que está en oferta”, pero que pese a esto “el pollo es lo que se sigue eligiendo más”.

En relación con los otros precios que se encuentran en carnicería de los principales cortes de carne y cerdo, el kilo de vacío está a $690 el kilo, el kilo de bife de chorizo se encuentra a $770, el kilo de bondiola tiene un valor de $585 y el pechito, $485.

Fuente: cronica.com

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