Se intensifica la guerra civil siria por una nueva ofensiva del Estado Islámico contra objetivos del régimen

Transcurridas las dos primeras semanas de enero, los combatientes del Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés) llevaron a cabo unos veinte ataques que han sido confirmados por el gobierno sirio.

La contraofensiva terrorista había comenzado en diciembre cuando ISIS asesinó a 56 oficiales y soldados del régimen de Bachar al-Assad e hirió a otros 77 militares en un área que incluye a las ciudades de Homs, Deir Ez-Zor, Raqqa, Hama y Alepo.

Desde el mes de diciembre los ataques habían crecido de forma exponencial comparado con noviembre. Sin embargo, desde el inicio de enero el aumento de los ataques de alta efectividad del grupo islamista es notablemente creciente y preocupa al gobierno sirio que trata de minimizar las acciones de los terroristas, aunque desde enero las tropas del régimen lanzaron una importante ofensiva contra los focos de ISIS que se encontraban agrupados en la ciudad de Hama y sus adyacencias. No obstante, los resultados de esa ofensiva no neutralizaron las celulas del grupo que continuó con sus ataques en la zona, incluso con mayor intensidad que los que habían tenido lugar durante diciembre elevando el número de golpes a una docena de operaciones documentadas en los 15 días que lleva el primer mes del año.

Un comunicado de ISIS del pasado miércoles informó que en la ciudad de Homs, los ataques registrados para la primera quincena del mes superaron los registrados durante el último mes del 2020, y han contado con éxitos rotundos tanto en Palmira como en Raqqa, donde 14 golpes a las fuerzas del régimen tuvieron lugar. Mientras que en Deir Ez-Zor, la actividad de ISIS creció de forma alarmante según fuentes de seguridad rusas establecidas en suelo sirio, allí los ataques alcanzaron un número mayor sumando 16 operaciones de ISIS registradas por el Observatorio Sirio con base en Londres.

Según grupos sirios opositores radicados en Londres, un informe filtrado de la inteligencia rusa en su base de Damasco hizo saber a Moscú que el patrón común de los ataque muestra una conexión entre las células de ISIS que operan en el noreste de Hama y Raqqa, y que esos ataques, 3 de los cuales fueron sumamente graves se ejecutaron con coches bombas que vulneraron los tradicionales anillos de seguridad del régimen de Assad como no había sucedido desde mayo de 2020. Para los rusos, en esa área operan dos grupos de células numerosas, uno de ellos muy bien pertrechado al sur Raqqa que probablemente estaría conectado a otras celulas desplazadas estratégicamente al norte de Homs; y el grupo restante opera desde el sudeste de Raqqa hasta el noreste de Hama contando con adecuada logística, explosivos y comunicaciones de avanzada.

La reducción de ataques de envergadura por parte de ISIS desde el mes de Agosto de 2020 posiblemente hizo que las tropas de Assad se relajaran, aunque las operaciones a gran escala ejecutadas por el ejército en Hama y Raqqa continuaron en la busqueda y destruccion de combatientes de ISIS en la zona. No obstante, el 13 de diciembre pasado, un artefacto explosivo colocado en la ruta de abastecimiento habitual del ejército sirio mató a 6 soldados e hirió a otros 11 en las afueras de Raqqa. Ese ataque fué el más devastador de diciembre y dio lugar a nuevos enfrentamientos que comenzaron al día siguiente en las afueras Hama.

A traves de sus canales de comunicación y utilizando sus herramientas sociales, ISIS informó sobre ese ataque contra las fuerzas de al-Assad indicando que tuvo lugar cuando sus muyahidines repelieron una patrulla del régimen que entró a un área bajo su control. Los combates se extendieron por la zona durante cuatro días y dejaron un saldo de 4 soldados muertos y otros 16 militares gravemente heridos. No hubo información de que ISIS haya perdido a ningún combatiente en la batalla. Sin embargo, al final del tercer día de enfrentamientos, las fuerzas del régimen informaron que media docena aldeas al este de Raqqa estaban limpias de elementos terroristas. Esta fue la segunda batalla de varios días en los alrededores de Raqqa.

Con el crecimiento de su actividad terrorista el golpe más impactante de ISIS se produjo a fines de diciembre cuando el día 27 una operación de gran envergadura ejecutada por al menos una docena de sus combatientes mató a un coronel de la guardia republicana de Assad en Deir Ez-Zor. El coronel, cuyo nombre no fue dado a conocer por el gobierno ha sido el oficial de alto cargo número 23 que fue asesinado en la zona el último mes. Esa muerte marcó un nuevo éxito para ISIS desde su reagrupamiento luego de perder terreno en la zona en 2018.

El día 03 de enero, ISIS volvió a demostrar su poder en la zona cuando utilizó explosivos, lanzacohetes y ametralladoras pesadas para emboscar y atacar una formación militar de 4 camiones que transportaban miembros de la Oficina de Seguridad de la 4ta División del Ejército en la ruta de Palmira hacia Deir Ez-Zor. En la operación, aproximadamente 20 combatientes de la organización terrorista destruyeron tres camiones militares y mataron al menos 30 soldados e hirieron a una docena. El ataque ocurrió durante la noche y según informes de Moscú, ISIS esperó la llegada de refuerzos del régimen antes de lanzar un segundo ataque, que causó más bajas antes del amanecer. Esta gran operación se produjo una semana después de que ISIS lanzara varios ataques similares contra vehículos militares en la misma zona de esa ruta. Los comandantes de las Fuerzas de Defensa Nacional de Deir Ez-Zor de la 104 ta Brigada de la Guardia Republicana y la 17 ma División del Ejército Sirio habían recorrido esa zona en una demostración de fuerza unos días antes.

Los ataques demostraron que la propaganda mediática de las fuerzas de Assad no cambió nada sobre el terreno y evidenció la capacidad importante de operar en la zona por parte de ISIS luego de reagruparse. Pero sobre todo, desmintió al régimen en su mensaje propagandístico y lo ridiculizó con los daños ocasionados con sus operaciones y con las bajas que le generó.

La presencia y la gira mediática realizada en la zona por altos oficiales y comandantes sirios en la primera semana de enero pretendió negar los hechos y las pérdidas sufridas por el ejército. Sin embargo, no tuvo el impacto esperado ya que el propio ejército debió dispersar a cientos de pobladores civiles que habían regresado a sus hogares en agosto cuando les aseguraron que la zona estaba libre de terroristas. Así, quedo evidenciada la preocupación del régimen, la que pudo apreciarse en la media que fue la primera vez que, tanto el jefe de la Guardia Republicana con base en Deir Ez-Zor, como el jefe de la unidad del Ejército Sirio desplazada allí fueron fotografiados juntos en una ceremonia militar.

Por estas horas, los esfuerzos militares del régimen continúan, ya no son publicitados por el gobierno, no obstante, el ejército sirio como la guardia republicana estan tratando de neutralizar lo que se ha convertido en una contraofensiva que los ha golpeado a gran escala.

Al mismo tiempo, el ministerio de Defensa sirio minimizó las operaciones de ISIS y no reconoció oficialmente la muerte de sus soldados, pero el desplazamiento de pertrechos y hombres a la zona indica la importante presencia de terroristas en el área y el esfuerzo oficial por neutralizar el reverdecer de ISIS en ese frente de combate.

La inteligencia rusa con base en Siria ha estado más activa en la zona e hizo saber al presidente Assad que las operaciones conjuntas realizadas por el ejercito y la guardia republicana en esta primera quincena de enero deben continuar y son necesarias. Al respecto, el Observatorio Sirio dijo tener información creíble que tanto los rusos como los asesores de la guardia revolucionaria de Irán desplazados en Siria han aconsejado al régimen movilizar un contingente de tropas del Hezbollah libanés para activar una batalla “casa por casa” en la busqueda y neutralización de los elementos de ISIS por considerar que la modalidad y la táctica actual siguen siendo ineficaces para erradicar las células yihadistas.

Lo concreto es que hasta tanto el régimen no imponga una estrategia acertada y eficaz de contrainsurgencia, ISIS continuará operando libremente y ejecutara más ataques en la medida que continúe encontrando vulnerabilidades.

Un vocero del Ejército Libre Sirio (ELS), consideró en un comunicado reciente que en enero continuará la presión en Hama y posiblemente se extienda al norte de allí dado que ISIS demostró un reagrupamiento exitoso y que la presencia del régimen en la región no pudo neutralizarlo ni bloquear sus ataques.

La audacia de los ataques de finales de diciembre y la primera quincena de enero a lo largo de la carretera Deir Ez-Zor y hasta Palmira esta mostrando que ISIS fortaleció sus tácticas de combate y ha renovado su estrategia de siempre en la presión sobre las líneas de abastecimiento y refuerzo de tropas del régimen, algo que lo ha caracterizado en todos los años de la guerra civil siria. Es altamente posible que los ataques del grupo yihadista crecerán durante enero y profundizaran la crisis siria, y ello no parece que colabore en pacificar y estabilizar el país ante los ataques y el reagrupamiento de los terroristas en una guerra que todos parecen dispuestos a continuar combatiendo, pero después de casi un millón de muertos y cuatro millones de desplazados ha quedado probado que nadie puede ganar.

Fuente: infobae

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